Más de Itzcalli V. Anzures Silva

b23_12arteaga1Algo que empíricamente podemos observar, diferenciando y etiquetando estereotipos, es el tipo de alumnado que poseen diversas instituciones, niveles económicos en los que se sitúan, contextos sociales de los que se proviene, así como visión de su futuro. Hablamos de desigualdad, algo duro de vivir y más aún de combatir.

En un extremo, se observa la interminable fila para obtener ficha de ingreso a una escuela de renombre: padres de familia en estatus medio o alto, con ingresos que les permiten adquirir vivienda y vehículos de modelos recientes, alumnos que en su totalidad portan el uniforme completo –además de contar con tablet, iphone y mac-. En el otro, centros educativos en peligro de perder matrícula, fusionar grupos, recibir alumnos expulsados de otras instituciones que viven en zonas de pandillerismo, de precariedad, donde tienen que ir a esperar el transporte público una hora antes para llegar a su destino, padres de familia negados a pagar la cuota escolar y los uniformes, que no asisten a las reuniones de sus hijos y que llevan una relación disfuncional familiarmente hablando.

Jeremy Seabrook menciona al respecto: “los pobres no viven en una cultura diferente de la de los ricos. Deben vivir en el mismo mundo creado para beneficio de los que tienen dinero. Y su pobreza es agravada tanto por el crecimiento económico como por la recesión y la falta de crecimiento”.

     El Diccionario de la lengua española define la equidad como: la cualidad que mueve a dar a cada uno lo que merece sin exceder o disminuir; por consiguiente, inequidad la conceptualiza como la falta de equidad o desigualdad. Cuestiono: ¿Aún se duda de la realidad variada de contextos tristemente desagradables de nuestra sociedad? Afirmo que no. Todas las personas tenemos conciencia de los mundos que están dentro de un solo mundo, sin embargo mientras no estemos en uno de los desagradables, solo nos volvemos compasivos y misericordiosos despistadamente para hacer un arreglo momentáneo y de satisfacción personal, en pro de alguna buena causa sin trascendencia.

Es una realidad que las condiciones desiguales, donde está inmersa la inequidad, permanecen en cada espacio que se desarrolla el proceso  de enseñanza-aprendizaje. Citando a  Rousseau: “los diferentes privilegios de que gozan unos en perjuicio de otros, como el de ser más ricos, más respetados, más poderosos o de hacerse obedecer”.

Lo siguiente será proponer y resolver, total, el problema ya lo tenemos. No ser insensibles y ser más propositivos por nuestros hermanos,  para ingresar a un mundo igual o mejor, al que cada día deseamos ver.