Por: MELITON GUEVARA CASTILLO.

La legislación de la administración es muy clara, señalando que el titular del Ejecutivo, sea Presidente de la República, Gobernador o Presidente Municipal, tiene la facultad de nombrar y remover (despedir, pues) a sus colaboradores. Así, periodo tras periodo, se da una movilidad, digamos normal, en el aparato burocrático: con él llegaron, con él se van, se considera correcto.

Hay, sin embargo, en ciertos momentos y circunstancias que se operan despidos; unos por causas justificados, otros no; ante esos casos, la ley es clara, en cuestión de cómo se debe indemnizar a los afectados. Y eso, quiérase o no, es lastimar el erario público, porque son gastos que a veces no están contemplados y tienen un impacto en los programas de gobierno.

DESPIDOS SEXENALES

Durante 86 años el PRI gobernó a Tamaulipas. Cada seis años había una movilidad de la élite burocrática: los nuevos que llegaban eran los amigos, compadres y familiares del gobernador en turno; y había, además, una especie de autoexilio: de aquellos que, siendo enemigos políticos del nuevo gobernador, sabían que difícilmente tendrían cabida en el nuevo gobierno. Eran cambios que, en la práctica, no afectaban la marcha de la tarea burocrática.

Con la alternancia llegaron nuevos miembros de la administración pública estatal. Llegaron, sí, como es costumbre, los amigos, los compadres y los familiares de los nuevos miembros de la élite burocrática. Solamente que en esta ocasión el espectro se amplió: también se fueron los que, etiquetados como priistas, se vieron obligados a renunciar… y ahí nace un problema: pagar la indemnización.

DESPIDOS SALEN CAROS

Es Abelardo Perales Meléndez, el Coordinador Jurídico del Estado, el que pone el dedo en la llaga: los despidos salen caros en virtud de que la partida prevista en el presupuesto es insuficiente. En pocas palabras, no pensaron en cuántos serían despedidos o pensaron que nadie entablaría demandas por despidos. Y, en ciertos casos, hasta se acumulan más y más. En este caso, no sólo se despidió a los de primer orden, sino que no hicieron distingo, como dirían en el rancho, jalaron parejo.

Según el Secretario de Administración Jesús Nader, no se ha despedido a nadie; las historias son distintas; todos conocimos el video del DIF estatal, y luego están las historias que cuentan en la calle: de cómo les presentaron un formato de renuncia (obvio, no voluntaria) con la advertencia, de nada vale que “demanden”, si lo hacen será difícil que encuentren un trabajo. En fin, Abelardo ya hasta contempla llegar a un acuerdo con los trabajadores que han interpuesto una demanda.

DESARROLLO MUNICIPAL

La semana pasada, Andrea García García, la senadora tamaulipeca, la más joven de la Cámara, recibió una nueva encomienda: La Presidencia del Desarrollo Municipal. Es la cosecha por un trabajo desarrollado en las actividades legislativas. Llegó a suplir a Maki Ortiz y, de inmediato, se le asignaron tareas en varias comisiones; y ahí, paso a paso, trabajo y trabajo, hasta que se hizo notar y la Presidencia decidió brindarle una responsabilidad mayor.

El desarrollo municipal es una tarea complicada. Complicada, en principio, porque hay una cultura de total dependencia de este nivel de gobierno. El federal y el estatal sólo le dan migajas del presupuesto…lo acusan, al municipio, de ser incompetente para manejar mayores responsabilidades. Pese a que, en el discurso público, siempre hacen notar que el municipio es la célula básica del Federalismo. Esperamos, pues, de Andrea, entrega, responsabilidad y mucho trabajo.

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