Por: Lic. Ernesto Lerma

República Cinefila: mi 7.5 de calificación al filme hollywoodense “Geo-Tormenta” (año: 2017, país: Estados Unidos, cineasta/director/guionista: Dean Devlin, genero fílmico: aventura/desastres naturales/drama/ciencia ficción, nombre/titulo original: “Geo-Storm”, duración: 109 minutos, clasificación: “B”, elenco/reparto de actores/estrellas:  Gerard Butler/Abbie Cornish/Ed Harris/Melinda Hill/Eugenio Derbez/Jim Sturgess/Andy Garcia)…Entretenido producto palomero que a pesar de su simple historia con lógica causa en metáfora sobre el medio ambiental pero con huecos en el guion, deslumbra por sus muy brillantes y logrados efectos especiales. Por: Lic.Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.

“Geo-Storm” es la película que marca el debut del norteamericano Dean Devlin como director de cine y a quien tenemos mejor ubicado como productor y socio del cineasta alemán en Hollywood Roland Emmerich, responsable de taquilleras películas de catástrofes para la humanidad más famosas cómo “Independece Day” (1996), “Godzilla” (1998), “El Día Después de Mañana” (2004) y “2012” (2009). Visto el resultado, al parecer Devlin se mantendrá muy fiel al género cinematográfico que ha compartido por años con su compañero Emmerich. Lo que la película nos cuenta en la sinopsis oficial de su trama, ocurre después de varios desastres naturales que arrasaron al planeta Tierra. Los líderes del mundo se unen para crear una estación espacial que contrarreste y alivie el impacto de estas catástrofes, pero nuestro planeta se verá en un gran peligro cuando una tormenta de proporciones gigantescas se desate a pesar de todas las previsiones que se han tomado. Y aunque desde mi muy personal punto de vista como cinefilo y critico de cine carece de corazón, alma y cerebro, vaya, como se dice todo un churro palomero, esta presentada como una cinta del subgénero de catástrofes, en realidad, la mayor hecatombe para mi gusto la representa la misma producción de altísimo presupuesto, que despilfarra recursos en una historia prácticamente inexistente, la cual transcurre en medio de espectaculares efectos especiales, pero que como historia tiene muchos huecos en su predecible guion.

La película, escrita y dirigida por Dean Devlin, es una muestra clara y afrentosa de los efectos del poder desmesurado, pero carente de talento ni originalidad. Como productor, a él se le deben esas cintas populares, dirigidas por Emmerich, pues ahora se lanza como director con resultados algo deplorables. Es evidente la forma en que Devlin subestima la inteligencia del espectador, al estrenar una película saturada de imágenes generadas por computadora (CGI), de costosa factura, en medio de una trama sin algo de sentido, con giros espontáneos y situaciones de comicidad carente de premeditación. Es como una mezcla de “El Día Después de Mañana” y “2012”, con un gran espectáculo visual de cine chatarra ingenuo e inverosímil. Las estampas son insólitas y mueven a la risa y humor. Basta estos ejemplos: un beduino va en camello por el desierto y, tras una duna, se le viene encima una ola gigantesca del mar que ya se tragó la costa. En una ciudad hay una serie de tornados que levantan todo lo que tocan. Una transitada avenida de una metrópoli asiática se hunde y emerge de ella un mar de lava. Y así van pasando estas viñetas visuales, que son como pequeños vídeo clips que se conectan únicamente porque los expertos dicen que lo mismo está ocurriendo en todo el mundo. Del caos surge la figura del presiente de Estados Unidos, un latino llamado Andrew Palma. En un penoso papel, Andy García encarna al líder de la nación más poderosa del orbe, pero lo hace sin compromiso, casi con pena, al punto de la risa. Ni él se asume como mandatario, en este trabajo en el que se le demanda seriedad, cuando él mismo sabe que no puede asumir ninguna postura formal, cuando es secuestrado, en un taxi, sin que ningún agente del Servicio Secreto conozca su paradero. El gran Ed Harris, quien tiene también su propia participación muy dolorosa, como el funcionario de alto nivel que ve comprometida su lealtad, al acusársele de participar en el cambio climático que puede estar siendo inducido, por causa de saboteadores. “Geo-Tormenta” es una calamidad como producción fílmica, nada la salva y es que con divertidas películas como esta, mejor que el mundo cinematográfico hollywoodense por supuesto, es mejor que se acabe. Y es que en un futuro cercano, el clima de la Tierra es controlado por un sistema de satélites que la rodean. Cuando comienzan a fallar, ocurren cambios climáticos insospechados que provocan muerte y destrucción en ciertos puntos del mundo. Si no se corrigen a tiempo, puede ocurrir el fenómeno de la geotormenta, que le da título al filme, referente a un cambio climático globalizado que puede significar el fin de la humanidad. Jake (Gerard Butler) es el especialista que debe volar a la Estación Espacial Internacional para que coordine esfuerzos junto con su hermano político, Max (Jim Sturges), que le da órdenes desde la Tierra. Allá en órbita, el experto se reúne con un equipo multinacional entre los que se encuentra el personaje de Al Hernández, interpretado por el actor y cineasta nacional Eugenio Derbez, en un papel de mexicano chistoso, como una especie de Cantinflas moderno, que sirve para aportar algunos chistes y aportar cuota étnica.

Mi 7.5 de calificación para el debut como cineasta de Dean Devlin que se engancha con un concierto de explosiones, tanto en el cielo como en el suelo. En medio de la historia de pretensiones épicas, se anuncian las catástrofes, que son mostradas de manera espectacular en diversas partes del mundo. Satélites asesinos, tornados en comandita y olas de CGI, ¿listos para ver otro fin de la humanidad? ¿Cansado de un planeta lleno de gente que no le comprende? ¿Está deseando que todo termine de una vez por todas y a lo grande? Pues no tema, ya que Devlin, discípulo del mismísimo Dios del fin del mundo, Roland Emmerich, va a darle a la humanidad otra sobrecargada oportunidad para extinguirse en este palomero filme con la estrella Gerard Butler que interpreta a un diseñador de satélites que debe formar equipo con su hermano, con quien se lleva regular, para viajar al espacio y salvar al planeta de unas tormentas peligrosas. Por si todo esto fuese poco, ¡alguien está intentando asesinar al presidente de Estados Unidos! Jim Sturgess, Abbie Cornish, Ed Harris y Andy Garcia completan el reparto de caras conocidas en esta cinta escrita y dirigida por el guionista de “Godzilla” (1998) con sus maremotos, terremotos, huracanes, inundaciones, volcanes. El ser humano no es el único responsable de los peligros que amenazan a nuestro planeta, aunque en la filosofia filmica de Emmerich y Devlin piensen lo contrario. Echando un vistazo al popular cine catastrofista, como de subcategoría naturaleza enloquecida, que ha convertido a la Tierra en un escenario perfecto para enmarcar todo tipo de cataclismos como el que podemos ver en “Geo-Storm”. Es en el fondo simple lo que cuenta, el que un ingeniero descubre que, tras un fallo en cadena de todos los satélites meteorológicos de la Tierra, se esconde la creación de un gigantesca tormenta artificial que esconde un complot para, ojo, matar al presidente de Estados Unidos, vaya trama aunque en su forma destaquen los efectos digitales.

Lic.Ernesto Lerma, titular de la columna y sección periodística.