La Auditoría Superior de la Federación (ASF) reveló en su último informe que, a pesar de la reforma energética, Pemex Transformación Industrial registró en 2016 pérdidas por más de 62 mil millones por sus operaciones para abastecer de combustible al país.

A pesar de que la reforma energética, que entró en vigor en diciembre de 2013, tuvo como uno de sus grandes objetivos hacer “rentable” la producción de crudo, gasolinas y diésel, además generar ganancias de ello, Pemex Transformación Industrial (PTRI) registró, en 2016, una pérdida neta de 62 mil 486 millones por sus operaciones para abastecer de combustible al país.

Así lo señaló la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en una evaluación de desempeño a esta instancia subsidiaria de Petróleos Mexicanos (Pemex).

En su informe, que forma parte de la segunda etapa de la Cuenta Pública 2016, la ASF estableció además que la producción nacional de gasolinas y diésel ha ido en caída libre desde la entrada en vigor la reforma, mientras que la importación se ha disparado. “Por lo que las metas fijadas de producción de combustibles no se cumplieron en 2016”.

De acuerdo con la ASF, la producción nacional de combustible solo fue suficiente para cubrir el 37.7% de la demanda de gasolinas en el país, cifra inferior 13.7 puntos porcentuales a la meta de 51.4% para 2016; el 61.5% de la demanda restante de gasolinas tuvo que ser atendida con importaciones; 11.9 puntos por arriba de la meta.

En cuanto al diésel, el 55.9% se cubrió con producción nacional -cifra 12.9 puntos por debajo de la meta del 68.8%- y el 44.1% se atendió con importaciones -11.1 puntos por arriba de lo programado- .

En este sentido, la ASF hizo una comparativa de antes y después de la reforma: en el periodo 2011-2013 las importaciones de gasolina y diésel disminuyeron en 13.8% y 20.5%, respectivamente, en tanto que la producción nacional aumentó 6.2% y 14.5%. Es decir, se producía más de lo que se importaba.

Por el contrario, en el periodo 2013-2016 -ya con la reforma-, la tendencia se revirtió: las importaciones de gasolinas y diésel aumentaron en 46% y 74.4%, y la producción nacional disminuyó en 27% y 31%, respectivamente.

Ante estas cifras, el informe de la ASF concluyó que si bien Pemex Transformación Industrial cumplió con abastecer las gasolinas y diésel que demandó el país en 2016, “no lo hizo de manera rentable, pues registró una pérdida neta por sus operaciones de 62 mil 486 millones de pesos, ni logró revertir el decremento en la producción nacional de combustibles”.

Oportunidad desaprovechada

Además, la ASF expuso que las pérdidas millonarias se produjeron a pesar de que en 2016 a Pemex Transformación Industrial le salía mucho más barato producir gasolinas en México que importarlas.

Los costos de producción de las gasolinas Magna y Premium, así como de diésel, fueron inferiores en 61.1%, 56.2% y 61.5%, respectivamente, en comparación con los costos de importar esos combustibles. Esto, debido al incremento en el precio promedio anual del dólar estadounidense, así como al bajo costo promedio del barril de crudo.

“Ante este escenario, fue más barato producir la gasolina que importarla; sin embargo, Pemex Transformación Industrial no logró capitalizar la oportunidad que ofreció el contexto internacional”, recalcó la ASF.

“No se ha avanzado en la modernización”

¿Y a qué se debe esto retroceso en la producción nacional de gasolinas, a pesar de la reforma? La Auditoría señaló en su informe varios factores.

Uno de ellos es que se gastó menos en mantener la infraestructura de seis refinerías: en 2016, se invirtieron 3 mil 739 millones de pesos en mantenimiento, 56.5% menos que la cantidad originalmente programada.

Otro factor es el retraso en la ejecución de proyectos para modernizar la infraestructura de las refinerías.

Uno de los proyectos con retraso es el de “conversión de residuales” de la refinería de Salamanca, el cual apenas lleva un avance de 5% a siete años de haberse iniciado.

Y otro es el de “aprovechamiento de residuales” en la refinería de Tula, el cual tiene por objeto modernizar el procesamiento de crudo y elaborar mejores gasolinas y diésel. Este proyecto lleva un avance del 23% en tres años de ejecución.

Se supone que ambos proyectos deben estar listos para 2018, pero la ASF advirtió que “se corre el riesgo de que no se concluyan conforme a lo programado”.

Estos retrasos, plantea la auditoría, repercuten negativamente en la producción de crudo, la cual disminuyó 20% de 2011 a 2016.

“La situación actual de la infraestructura productiva (…) muestra que no se ha avanzado en su modernización ni reconfiguración, situación que limita la capacidad de la empresa (Pemex Transformación Industrial) para incrementar la producción de gasolinas y diésel de manera rentable”, expuso la ASF.

Y puede haber más pérdidas

Lo anterior también obstaculiza que se genere valor económico con el abastecimiento de combustibles, por lo que se corre el riesgo de que la petrolera mexicana no sea “competitiva” en el nuevo modelo de mercado abierto instaurado por la reforma energética, lo cual “puede agravar las pérdidas netas de la empresa”.

“Escenario en el que el abastecimiento de las necesidades internas de combustible dependería de la disponibilidad y condiciones del mercado externo, en detrimento de la seguridad energética y con efectos negativos en los precios de los combustibles en el país”.

Ante esta situación, la ASF emitió 13 recomendaciones al desempeño de Pemex Transformación Industrial, las cuales están dirigidas principalmente a que se realicen los trabajos de modernización de la infraestructura en las refinerías, “para aumentar la capacidad de procesamiento de petróleo crudo y elevar el rendimiento de gasolinas y diésel por barril de crudo”.