Por: Lic.Ernesto Lerma, titular de la columna y sección periodística.

mi 8.5 de calificación al taquillero filme de Hollywood “Thor: Ragnarok” (año: 2017, cineasta/director:Taika Waititi,  genero fílmico: acción/aventura/comedia/fantasía/superhéroes, guionistas: Eric Pearson/Craig Kyle/Christopher Yost, duración: 130 minutos, clasificación: “B”, elenco/reparto de actores/estrellas: Chris Hemsworth/Tom Hiddleston/Cate Blanchett/Idris Elba/Jeff Goldblum/Tessa Thompson/Karl Urban/Mark Ruffalo/Anthony Hopkins)…Esta tercera cinta se enfoca correctamente en lo que la hace mejor, que es la comedia ligera y la acción absurda con un poco de broncas familiares, aunque a nivel de guion no presente nada original/novedoso.

En mi personal opinión, la premisa central del actual subgénero en el popular cine hollywoodense de superhéroes está algo gastada. Bastan unos repasos en varios ejemplos del número de películas que cuentan casi la misma historia para confirmarlo. “Batman Begins” (2005), “The Amazing Spider-Man” (2012), “Iron Man” (2008), “Captain America” (2011), “Superman: Man of Steel” (2013), todas estas cintas narran la toma de consciencia de un joven dotado con habilidades especiales, adquiridas de forma fortuita o por pericia científica, mientras entiende que debe poner su don al servicio de la humanidad. Unos lo entienden en dos patadas  y otros después de que balean a sus tíos, pero siempre es el mismo rollo de que con un gran poder lleva a una gran responsabilidad. ¿Creen amigos lectores y cinéfilos de corazón que las telenovelas son un género que apesta a refrito? Echen ojo al arco dramático del 90% de las cintas super heroicas, ya que es casi la misma historia pero con diferente licra. Y punto. Por eso Thor es uno de mis personajes preferidos. En la primera entrega de 2011 hubo una toma de consciencia, sí, pero muy distinta al valle lacrimoso de Spider-Man, empezando porque Thor tiene superpoderes desde que nace.

Cuando lo conocemos, el hijo de Odín ya puede volar de un mundo a otro y desbaratar gigantes con un solo martillazo. Su giro narrativo forma parte de un género distinto. “Thor”, de Kenneth Branagh, es la historia de un pez fuera del agua como un Dios lejos de Asgard, quien cree que puede romper una taza de café a medio restaurante en vez de pedir un refill  o entrar a una tienda de mascotas y exigir un caballo a gritos. El hecho de que Thor sea de origen superpoderoso, aunado a su crecimiento en un mundo mágico, lo vuelve dúctil para historias que, al menos en el panorama palomero actual, resultan frescas. La primera cinta prescinde del sobadísimo montaje en el que vemos al superhéroe embridar, dominar y por primera vez usar sus poderes, como Peter Parker (Spider-Man) patinando en una bodega vacía o Clark Kent (Superman) dando brincos nauseabundos por la órbita terrestre. Branagh utiliza a Thor para narrar una historia del extraño en una tierra extraña, el hombre que debe volver a su lugar de origen, no sin antes madurar durante su travesía al presentarnos a Chris Hemsworth como un pez fuera del agua que llega a la Tierra y que descubre no sólo la importancia de sus poderes, sino el amor con Jane Foster.

Es el superhéroe fuera de un contexto superheroico. Además, “Thor” es una historia en cierta forma de un extraterrestre, lo que da a sus guionistas y directores un ancho margen creativo. El resto de los superhéroes de Marvel está limitado por su origen, mientras que Thor, es como viajero intergaláctico, que se puede topar con todo tipo de bichos alienígenas sin que la audiencia arquee una ceja colectiva. Por algo los villanos de “The Avengers 1/2/3” (2012/2015/2018) seguirán proviniendo, del espacio exterior como Loki, Ultron y los chitauri que son más entretenidos que aquel nazi calavera color jitomate en El Capitán América.

En “Thor: The Dark World” (2013), la segunda sobre el Dios nórdico y su eterna pugna versus Loki, la oveja helada de la familia, es una película más hiperactiva que la original, en la que Branagh parecía demasiado inmerso en los conflictos seudo Shakesperianos entre deidades. Sin embargo, “The Dark World” entusiasma mas, ya que en gran medida porque al director Alan Taylor le dio un toque más nórdico a Asgard y situó sólo el último acto en nuestro mundo. Se le facilita el salto de la pantalla chica como director de la gran serie televisiva de HBO “Game of Thrones”, a la grande. “The Dark World” con esas estupendas batallas parecen bien montadas con la secuencia culminante, en la que héroes y villanos entran y emergen de cuatro galaxias distintas, es maravillosamente lúdica, digna de los mejores montajes de la saga “Mission Impossible”, donde los personajes entran y salen de un extremo a otro de Nueva York por arte de sombrero mágico.
Con mucha fluidez y ritmo. Taylor abandona los instantes emotivos y detona el potencial de juguetona inverosimilitud que plantea el guión. Si bien nos brinda mucha acción, “The Dark World” es superior a los demás filmes de The Avengers. A diferencia de Captain America y Iron Man, Thor siempre ha sabido donde hallar minas cómicas. Aquí, Taylor hace buen uso de Kat Dennings, como la asistente de Natalie Portman, y de Stellan Skarsgaard, como científico loco. El humor es predecible pero cumplidor, como sitcom de risas grabadas. De los personajes principales, solo Anthony Hopkins, como Odín, se queda corto. Más que ineficacia, su papel revela una apatía quizá predecible a estas alturas de su carrera. Hopkins no interpreta, no busca gestos contradictorios ni inflexiones que sorprendan. Simplemente hace acto de presencia.
Qué diferencia con Tom Hiddleston, quien vuelve a interpretar a Loki. Es entendible que Studios Marvel no quiera despacharlo. Aun después de dilapidar media ciuada de Manhattan en Nueva York, Loki sigue en busca de nuestra simpatía. En el universo de los superhéroes fílmicos no hay un villano más tridimensional que él. Gracias a su participación, la cinta despega en la segunda mitad, alejada ya de sesudas explicaciones que establezcan el origen de los malos, para centrarse en lo que Thor hace mejor, que es darnos la comedia ligera y la acción absurda con un poquito de pathos familiar.

Mi 8.5 de calificación bien ganado a “Thor: Ragnarok” que siendo bien objetivo es una película que no cuenta con una historia que no hayamos visto antes, ya que de hecho, existen momentos que bien podrían ser una reimaginación de pasadas aventuras del Dios del Trueno con el típico cameo de Stan Lee, la aparición de 2 miembros de Los Vengadores y las 2 escenas sorpresas en los créditos finales, porque para su director, el neozelandés Taika Waititi, es toda una comedia con vikingos alienígenas en el espacio y la cinta habla por sí sola, ya que es la mas cómica de toda la saga. Por la sinopsis de su sencilla trama, Thor (Chris Hemsworth) se encuentra atrapado en el otro extremo del universo sin su poderoso martillo. Envuelto en una carrera contra el tiempo, deberá regresar a Asgard y detener el Ragnarok — la destrucción de su planeta y el fin de la civilización asgardiana — en manos de una nueva amenaza todopoderosa: la despiadada Diosa de la Muerte Hela (Cate Blanchett). Pero, antes, debe sobrevivir a una mortal competencia de gladiadores que lo enfrentará a su antiguo aliado y compañero Vengador, el increíble Hulk (Mark ruffalo).

Con una estética visual sorprendente, pues mientras anteriormente en los demás filmes teníamos un Dios nórdico mucho más contenido y más oscuro, aquí es todo lo contrario y hace una sólida mezcla con lo que estamos viendo en pantalla y los chistes que se nos presentan. Ese tono de un humor cínico, cabe recalcar, ya lo habíamos visto en la películas de Studios Marvel como Ant-Man y sobre todo en Los Guardianes de La Galaxia, ya que abraza la comedia como el género que mejor le va a un personaje que vuela con un martillo y usa una capa. Por fin aprendió a no tomarse tan en serio y nunca duda en ir tras la risa, con grandes escenas de acción/aventura como esa esperada pelea entre Hulk y Thor, buen dinámico ritmo y un elenco de grandes actores que están todos bien en sus caracterizaciones al servicio de una historia sino original ni novedosa, si como la mas divertida de la trilogía del Vengador.