Dos facciones del priismo, encabezadas por el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, y el de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se han enfrascado en una pugna intestina ante la inminente designación del candidato del partido en el poder para la elección presidencial del año próximo. Tecnócratas contra políticos, rudos contra rudísimos… Y se vale de todo, hasta romper con la sagrada “liturgia” que solía garantizar la unidad partidaria en torno del ungido, según opina la exgobernadora priista Ivonne Ortega.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En vísperas de la nominación de su candidato presidencial, el PRI se encuentra escindido en dos corrientes: los tecnócratas, encabezados por el canciller Luis Videgaray y que apoyan al secretario de Hacienda, José Antonio Meade, y los políticos, representada por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

El pique entre Videgaray y Osorio se avivó en la lucha por la candidatura presidencial pero empezó desde 2012, cuando participaban en la campaña de Enrique Peña Nieto, y después se manifestó cuando ya eran miembros del gabinete.

Por momentos esa confrontación se ha recrudecido, como el pasado miércoles 22: mientras la oposición criticaba a Osorio Chong en el Senado por los altos índices de violencia y por presuntamente beneficiar a empresarios de la construcción allegados a él en Hidalgo, en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) se realizó el foro “México: perspectivas económicas”, donde el titular de la dependencia, Luis Videgaray, llenó de elogios a Meade.

Un día después de las declaraciones de Videgaray, que se interpretaron como un “destape” a favor de Meade, la exgobernadora de Yucatán Ivonne Ortega, quien aspira a la candidatura presidencial por el PRI, manifestó su desacuerdo.

En entrevista para este semanario, señala que el titular de la SRE escogió mal el momento y se erigió como el “gran elector”, rompiendo la “liturgia” que el presidente Enrique Peña Nieto pidió respetar en la nominación del candidato.

“Es un ritual. Hasta la elección del Papa es por voto secreto. No conozco la liturgia a la que hace referencia el presidente, pero lo que sí he escuchado es que hay que cuidar mucho estos procedimientos, que a veces no son de fondo, sino de forma; pueden generar expresiones de molestia y, en consecuencia, cobro de facturas.”

–¿Eso es lo que pasó con Videgaray?

–Me parece que es un muy mal momento para decirlo. No sé qué lo haya provocado, pero es un mal momento.

Para Ortega, situaciones como la creada por Videgaray “lo único que generan es una condición más brumosa del propio proceso que ha sido cuestionado por los militantes en los estados de la República”.

Si a los miembros de la cúpula o a quienes aspiran a la candidatura presidencial ese tipo de declaraciones les generan “incertidumbre”, a buena parte de los militantes les provoca mayor confusión e incluso molestia. Esto podría llevarlos a no votar por el PRI el año entrante, como ya ocurrió en 2016, cuando el aumento de las gasolinas –el “gasolinazo” anunciado por Videgaray como secretario de Hacienda– generó un malestar social que se reflejó en la derrota para el PRI en siete de las 12 elecciones para gobernador.

“Si no le damos una lectura correcta a lo que los militantes quieren, que es participar y sentirse incluidos, difícilmente van a salir con entusiasmo a buscar el voto de su vecino, de sus familiares o de sus amigos, que a final de cuentas es como el PRI ha mantenido su estructura territorial, que permite por lo menos partir de una base para salir adelante.

“Si no hay señales correctas para esa militancia, veo una situación peligrosa para el 2018.”

La convocatoria

De acuerdo con la convocatoria emitida el jueves 23 por el dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, y la secretaria general de ese partido, Claudia Ruiz Massieu, la inscripción de aspirantes a la candidatura comenzará el 3 de diciembre ante la Comisión Nacional de Procesos Internos, en la explanada de la sede priista.

Las precampañas se iniciarán el 14 de diciembre y concluirán el 11 de febrero, conforme al calendario aprobado por el Instituto Nacional Electoral (INE). Y será el 18 de febrero cuando los 19 mil 100 integrantes de la Convención Nacional de Delegados y Delegadas elegirá al candidato del PRI.

No obstante, entre la militancia priista se reconoce que no es en la sede del partido donde se cocina la definición de su abanderado, sino en Los Pinos, donde Peña Nieto lo designará, con toda la operación política a cargo de Videgaray.

Al respecto, Ivonne Ortega indica que varias veces ha solicitado al dirigente nacional, Ochoa Reza, que representantes de los aspirantes a la candidatura presidencial participen en la elaboración de la convocatoria, y que en la asamblea de delegados se vote de manera secreta y directa. Pero no ha obtenido una respuesta satisfactoria.

–¿Cuál es el papel de Videgaray en este proceso, sobre a todo ahora que, según la prensa, “destapó” a Meade?

–Está asumiendo el papel del gran elector.

–¿Qué significan para usted estas acciones de Videgaray?

–En el manual político que conozco y que trata de reglas no escritas del partido, no están (estas acciones). Creo que se están rompiendo condiciones que eran muy litúrgicas en el partido, como diría el propio presidente.

–¿Está asumiendo un papel que no le corresponde?

–Ni a él ni a nadie; esa es una condición que todos debemos tener con claridad. El que tenga aspiración, que lo diga abierta, públicamente, como yo lo he manifestado. Si tiene algún cargo, que renuncie a él, que deje de utilizar recursos públicos y salga a conquistar a la militancia, si es que quiere ser candidato del PRI, y al electorado, para que pueda tener una condición de competencia.

“Es válido tener una aspiración, pero hoy el electorado dice: ya no decidas por mí, permíteme decidir, y en el peor de los casos, como no me dejas decidir, no participo. Ese es el mayor riesgo para 2018: que la presidenta o presidente que pueda ganar la elección con 18 o 22% del padrón electoral total, sea muy débil y, en consecuencia, difícilmente pueda tomar decisiones de fondo para cambiar las condiciones en el país.”

Golpeteo y destape

El domingo 19, en Los Pinos, Peña Nieto convocó para una comida a Meade, Osorio Chong, el secretario de Salud, José Narro, y los titulares de las secretarías de Turismo, Enrique de la Madrid, y de Educación, Aurelio Nuño, así como al líder del PRI en la Ciudad de México, Eruviel Ávila.

En dicho encuentro pudieron trabajar en sus primeros acuerdos de unidad, pero el diario Reforma difundió ese día que nueve empresas constructoras ligadas al secretario de Gobernación fueron beneficiadas en los últimos cinco años con 63 contratos que suman más de 2 mil 560 millones de pesos, lo que ensombreció el ambiente.

En los círculos priistas y entre algunos articulistas se dijo que la nota fue un golpe bajo proveniente de la SRE, donde –afirmaron– se aprueba la mayoría de los asuntos de gobierno y del partido.

“Me cuesta mucho trabajo pensar que fue casualidad. Sobre todo en estos tiempos políticos. Una nota de este calibre, divulgada en domingo de ‘puente’ vacacional, cuando hay poca atención pública en los medios de comunicación, se explica más por una apuesta a una audiencia reducida que a una amplia. Especulo: la revelación no buscaba tener millones de visitas y comentarios (se habría esperado el martes, con todo el mundo de vuelta de descanso), sino que buscaba incidir en la comida de siete personas en Los Pinos”, escribió tres días después el conductor de noticias de Televisa Carlos Loret de Mola en su columna del periódico El Universal.

Ese día, en el mismo diario, el columnista Salvador García Soto fue más claro: “La pugna de origen en el gabinete de Enrique Peña Nieto, entre los dos hombres fuertes con los que el presidente arrancó su gobierno, se vuelve a hacer presente en la definición del candidato del PRI a la Presidencia de la República”. A lo largo de su texto se refirió a las diferencias entre Osorio Chong y Videgaray.

Antes de este golpeteo, y fuera del control del dirigente nacional priista, el viernes 17 el senador Joel Ayala, presidente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), destapó a Meade.

Aunque la nominación del candidato la hará el partido “y, desde luego, el primer priista que se llama Enrique Peña Nieto, quien es consejero nacional de nuestra organización”, Ayala dijo que Meade se ha ganado el respaldo de los trabajadores del sector público y por eso se pronunció a su favor “sin esperar una situación cómoda”.

A su vez, el empresario Claudio X. González, exdirigente del Consejo Mexicano de Negocios y presidente de Kimblerly Clark México, durante la Cumbre de Negocios del 10 de octubre había dicho que Meade era el mejor de los candidatos a la Presidencia.

A la exgobernadora Ivonne Ortega le preocupa la presión que sectores empresariales y políticos están ejerciendo en el PRI para forzarlo a postular a Meade: “Tengo 20 años en la política y nunca había vivido esta condición. Había reglas no escritas en los procesos políticos que hoy se han ido rompiendo, y lo único que generan es debilitar la posibilidad de lograr la cohesión del PRI”.

Dice que en las dos giras que ha hecho por todo el país recogió la demanda ciudadana de participar en las decisiones que ahora toman las cúpulas de los partidos.

“Los militantes –reitera– quieren tener a alguien que conocen, saben cómo actúa, tiene la misma ideología y les genera entusiasmo y motivación para salir a tocar la puerta de los vecinos, caminar por las calles y hasta agarrar las matracas en los mítines. Pero no sólo para la contienda presidencial, sino para todos los cargos de elección popular.

“Sin embargo, si para cada uno de estos casos se repiten acciones parecidas a lo nacional, van a irritar al militante o incluso lo van a orillar a tomar una decisión diferente, como en 2016.”

Advierte que en asambleas pasadas del PRI se habían establecido mecanismos para fortalecerlo con una mayor participación ciudadana:

“Quisimos traer al PRI al siglo XXI, pero se siguen tomando decisiones como en el siglo pasado. Si lo hacemos, el resultado va a ser el mismo, cuando ya existe una sociedad más informada, más participativa y con mayores condiciones de criterio.”

Este reportaje se publicó el 26 de noviembre de 2017 en la edición 2143 de la revista Proceso.