El titular del INAH, Diego Prieto, inauguró la muestra De Sevilla a Guadalajara. La serie pictórica de la vida de san Francisco de Asís. Integrada por once obras del siglo XVII, da cuenta de una investigación que propone que son autoría de Esteban Márquez de Velasco y no de Bartolomé Esteban Murillo

Hace casi un siglo, el 22 de noviembre de 1918, el recién fundado Museo de Bellas Artes, Etnología e Instrucción de Bellas Artes, en Guadalajara, Jalisco, inauguró la Galería Bartolomé Esteban Murillo con once grandes lienzos que versaban sobre la vida de san Francisco de Asís y se creía habían sido pintados por el artista español del Siglo de Oro, homónimo al salón aperturado.

Hoy, como una prueba de su vocación investigativa y de su compromiso con la difusión del patrimonio artístico mexicano, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través del actual Museo Regional de Guadalajara (MRG), vuelve a presentar esas once piezas en la exposición De Sevilla a Guadalajara. La serie pictórica de la vida de san Francisco de Asís, y propone que su autoría corresponde al pincel del también español Esteban Márquez de Velasco (1652-1696).

Inaugurada por el director general del INAH, Diego Prieto Hernández, en el marco de las actividades culturales que el instituto desarrolla en paralelo a su participación en la 31 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la muestra es resultado de una investigación archivística, biográfica y científica, iniciada por especialistas del MRG en 2008.

En la ceremonia de apertura, donde se contó con la participación de Adriana Konsevik, coordinadora nacional de Difusión del instituto; Eva Ayala, directora de Exposiciones del INAH; Roberto Velasco, titular del MRG; Joao Rodríguez, director de Museos y Exposiciones del Gobierno de Jalisco, y Adriana Cruz Lara, curadora de la exhibición, se destacó la trascendencia que el montaje tiene como punta de lanza para las actividades conmemorativas y los trabajos de reestructuración por los que este recinto regional atraviesa de cara a su centenario como museo, a cumplirse en 2018.

“El Museo Regional de Guadalajara es un espacio que antecede incluso al propio INAH, por ello se emprende una reestructuración museográfica que le permita constituirse como el más destacado recinto cultural del instituto en el occidente de México”, destacó el antropólogo Diego Prieto.

Respecto a la exposición, la curadora Adriana Cruz Lara, restauradora e historiadora del arte adscrita al MRG, refirió que el trabajo investigativo incluyó el análisis tanto de obras de Bartolomé Esteban Murillo como de Esteban Márquez de Velasco, así como otros procesos desarrollados junto a instancias como el Laboratorio de Diagnóstico de Obras de Arte del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

Señaló que si bien por más de un siglo se dio por hecho que Murillo era el autor de las piezas, la clave que permite generar una nueva atribución es un acta notarial del Archivo de Protocolos de Sevilla. Fechado el 13 de febrero de 1694, tal documento refiere el encargo que un presbítero franciscano hizo a Márquez de Velasco para que pintase una serie de 12 escenas de la vida de san Francisco, que serían enviadas a la capital de la entonces Nueva Galicia.

“Hubo dos pautas clave. Una fue analizar que las escenas descritas en el encargo coincidían en más de 80 por ciento con las pinturas alojadas en el museo, y otra, más evidente todavía, fueron las medidas de cinco metros de largo por cuatro de alto, casi idénticas entre lo establecido en el texto y las obras”.

Y aunque, dijo, está probado que Esteban Márquez de Velasco manejó un estilo influenciado por el también sevillano Bartolomé Esteban Murillo —se teoriza que el primero pudo haber asistido como alumno al taller del segundo—, el examen de algunos de sus óleos dispersos en España, Canadá y Estados Unidos, permite establecer que creó una personalidad artística propia.

Lo anterior puede verse en que, a diferencia de otras series devocionales en las que se recorre la vida del personaje cronológicamente, el artista barroco se vio más interesado en plasmar iconográficamente las semejanzas de san Francisco de Asís con Cristo.

“En estas obras, realizadas en los años posteriores al Concilio de Trento, es decir, bajo una visión contrarreformista, san Francisco aparece como una especie de alter ego de Cristo. Lo cual se aprecia en que solo cuatro escenas de las once expuestas narran la vida del santo, y las restantes se centran en sus milagros post mortem”.

La restauradora también indicó que esta exposición semipermanente, porque su ubicación final en el recinto será definida durante la reestructuración museográfica del MRG, puede verse como un repaso anecdótico de los avatares que la colección ha tenido por más de 300 años en Guadalajara —se especula, por ejemplo, que la obra faltante descrita en el contrato notarial pudo haberse destruido como efecto de la Guerra de Tres Años— o bien como un examen a la historia de la restauración artística, toda vez que se tiene noticia de cuatro grandes momentos de conservación: 1869, 1947, 1975 y 1992.

La exposición De Sevilla a Guadalajara. La serie pictórica de la vida de san Francisco de Asís, puede visitarse en el Museo Regional de Guadalajara, ubicado en la calle Liceo No. 60, Centro  Histórico de Guadalajara, Jalisco.

INAH