Lic.Ernesto Lerma

Titular de la columna y sección periodística

mi 8.5 de calificación al filme de Hollywood “Suburbicon: Bienvenidos Al Paraíso” (año: 2017, cineasta/director. George Clooney, nombre/título original “Suburbicon”, país: Estados Unidos, clasificación: B 15, guionistas: Ethan Cohen/Joel Cohen/Grant Heslov/George Clooney, duración: 105 minutos, género fílmico: comedia negra/drama/thriller policíaco, elenco/reparto de actores/estrellas: Matt Damon/Julianne Moore/Oscar Isaac/Josh Brolin/Glenn Fleshler/Michael D. Cohen/Noah Jupe/Steve Monroe)…Interesante retrato de época de un brutal exabrupto contra el odio racial, donde el realizador se burla y critica a la vez a la actual sociedad norteamericana. Por: Lic.Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.

En mi opinión personal existe en el Hollywood propositivo y critico una larga tradición de películas estadounidenses que satirizan la idílica paz social que, supuestamente, impera en los paraísos residenciales gringos; lo que ellos llaman la suburbia. Algunas de esas cintas subrayan la artificialidad de ese mundo de colores pastel, otras tienen un aliento pop, hay las que filosofan y las que enamoran. Una heterogénea estirpe de autorretratos inquietantes a los que se suma ahora “Suburbicon”, el nuevo filme dirigido por el actor y estrella George Clooney, coescrito por los hermanos directores/productores Ethan y Joel Coen, que aspira a ser la más salvaje de toda su corta filmografia como cineasta con apenas 6 producciones. En el extremo opuesto al registro reflexivo de su genial “Buenas Noches, y Buena Suerte” (2005) –que para mi gusto/criterio cinefilo sigue siendo la mejor película de Clooney– “Suburbicon: Bienvenidos Al Paraíso” se presenta como un brutal exabrupto contra el odio racial. Una intolerancia que, según la tesis del filme, se halla enquistada en una historia de violencia americana que se extiende hasta nuestros días. Furiosamente política, la película convierte el Estados Unidos residencial de finales de la década de los años 50 en el escalofriante reflejo de la actual América de Donald Trump.

De hecho, la cinta tiene su propio doble origen. Por un lado, el interés de Clooney por el caso de William y Daisy Meyers, un matrimonio afroamericano que, en 1957, fue increpado y asaltado por una jauría de ciudadanos blancos cuando se atrevieron a mudarse a un suburbio de clase media alta en una historia que el actor/director descubrió a través del documental “Crisis in Levittown”. Por el otro, un viejo guión de los hermanos Coen, escrito en los años 90, en el que una serie de desventurados personajes se veían condenados por sus calamitosas decisiones. De la confluencia de ambas fuentes surge un ácido y cínico retrato de la cara más monstruosa del espíritu yanqui, perseguido el fantasma de la esclavitud y aferrado a valores como el proteccionismo, el orgullo patriarcal y obviamente la avaricia.

La trama en la historia de “Suburbicon” se asienta en la decada de los años 50 y trata sobre una pareja interpretados por Matt Damon y Julianne Moore de un barrio residencial aparentemente tranquilo. Sin embargo, esos vecinos aguardan más secretos que lo que aparentan. Cautivado por la fuerza catártica del cine como una pintura negra, Clooney decide hacer una película que destapa sin clemencia los males de la América blanca, una película hecha para convencidos, un filme que jamás llegará a los seguidores de Trump. La supuesta fortaleza de la película reside en su simplismo, según el cual la ignorancia de los votantes del actual presidente/showman es sinónimo de estupidez, ya que es el tipo de arrogancia que condenó a los Estados Unidos progresista en las últimas elecciones estadounidenses.

Así, ¿podría ser que las nobles intenciones de Clooney no hagan otra cosa que acrecentar las brecha abierta entre las dos Américas? Como breve contrapeso a la oscuridad y violencia del filme, “Suburbicon” contiene la imagen de dos niños, uno blanco y uno negro, demoliendo inocentemente las barreras del odio racial: una imagen gemela de la tuiteada hace poco por Barack Obama en respuesta al crimen racista de Charlottesville. Sin embargo, este atisbo de esperanza figura como una anecdótica pincelada de luz en las tinieblas de “Suburbicon”. De hecho, para este crítico humanista no puede hacer otra cosa que denostar la crueldad intolerable de la asociación entre la miope visión política de Clooney y la malicia de los Coen.

Mi 8.5 de calificación a la nueva película de George Clooney como director, que en este caso sigue en la línea de humor negro de los hermanos Coen en un retrato descarnado de la autodestrucción del sueño americano, “Suburbicon” podría figurar como el nuevo capítulo de la saga de la estupidez americana que los hermanos Coen llevan ya 3 décadas perpetrando. O, quizá mejor, habría que situarla esta cinta en un punto equidistante en el tiempo entre las misantrópicas películas de “Sangre fácil” (1984) y “Fargo” (1996). Más próxima a la fantasmagoría siniestra que a la comedia costumbrista, “Suburbicon” se recrea en la fría amoralidad de sus personajes con Matt Damon y Julianne Moore como matrimonio a la deriva, capaces de acabar con toda la realidad que les rodea –incluidos niños inocentes– en la persecución de sus fantasías de éxito y poder. Para imponer su mensaje, Clooney no deja títere con cabeza: “Suburbicon” es seguramente la película americana más demoledora desde “Los Odiosos Ocho” (2015) de Quentin Tarantino aunque el intento, por parte de Clooney, de abrazar las formas del Grand Guignol y el suspenso de Alfred Hitchcock, se queda a años luz de la brillante destilación tarantiniana del Nuevo Hollywood y el cine de John Carpenter, pero que es una llamativa rutal y rabiosa, desafiante e inteligente, un llamado de atención que dejará inquietos a los hijos de suburbia; con un bien logrado humor negro políticamente propositivo con un ritmo envidiable y con una agilidad narrativa más que sorprendente.

Lic.Ernesto Lerma, titular de la columna y sección periodística.