Por: Lic.Ernesto Lerma, titular de la columna y sección periodística.   

República Cinefila: mi 9 de calificación al filme hollywoodense: “The Post: Los Oscuros Secretos Del Pentágono” (año: 2017, Cineasta/Director: Steven Spielberg, Título Original: “The Post”, Actores/Estrellas: Meryl Streep/Tom Hanks/Bruce Greenwood/Bob Odenkirk/Alison Brie/Carrie Coon/Bradley Whitford, País: Estados Unidos, Clasificación: B, Guionistas: Liz Hannah/Josh Singer, Duración: 116 Minutos, Genero Fílmico: Drama/Periodismo/Thriller Político)… Formidable homenaje a la gran profesión del periodismo ético en busca de publicar solo la verdad, a pesar de los poderosos intereses políticos y económicos que están en contra.

Esta es una gran película que nos da en su fondo al relatar la historia de la lucha por la libertad de expresión y el progresismo femenino en la década de los años 70 que reúne por primera vez a tres grandes talentos consentidos de La Academia, Steven Spielberg como director, a Tom Hanks y Meryl Streep como las estrellas interpretando a los personajes protagonistas que está basado en eventos reales y cuenta la historia de Ben Bradlee y Kay Graham, editores de The Washington Post que liberaran papeles del Pentágono, en una importante filtración de documentos comprometedores sobre el presidente Lyndon B. Johnson durante la Guerra de Vietnam y que abrieron el camino para una batalla entre los periodistas y el gobierno norteamericano. Competentemente muy bien dirigida por Spielberg con una gran precisión, dinamismo y claridad. En la sinopsis oficial de la trama, es el año de 1971, durante el gobierno de Richard Nixon estalló un gran escándalo que sacudió a Estados Unidos, se reveló una serie de documentos en los cuales se demostraba que el Pentágono había estado encubriendo varios secretos militares a lo largo de cuatro décadas y durante cuatro administraciones distintas, incluyendo información clasificada acerca de la guerra de Vietnam. Esto desató un enfrentamiento entre el periódico The New York Times y el gobierno norteamericano, al ser este diario el primero en publicar información relacionada con los archivos del Pentágono. Sin embargo, Katherine Graham (Meryl Streep) la primera mujer editora del periódico The Washington Post decidió continuar con la difusión de la información, apoyada, principalmente, por el director del periódico, Ben Bradlee (Tom Hanks) para ganar la contienda contra la Casa Blanca. Tanto Graham y Bradlee deciden arriesgar sus carreras en una pelea sin precedentes entre el periodismo y el gobierno, con tal de hacer públicos esos papeles y revelar la verdad. En algunas entrevistas, durante la promoción de esta cinta que lamentablemente no ganara ningún premio Oscar 2018, Spielberg señaló que el periodismo siempre es la piedra angular al momento de ayudarnos a encontrar la verdad, sin embargo, también ha expresado que las lecturas en “The Post: Los Oscuros Secretos del Pentágono” se extienden más allá de su superficie, debido a que se encaminan hacia el progresismo femenino en los años 70, al colocar la figura de Katherine Graham como una pieza fundamental en la investigación periodística que reveló los 47 volúmenes que reportaban la participación militar del gobierno de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam.
Cabe resaltar que en las memorias de Ben Bradlee, el antiguo director de The Washington Post que Hanks interpreta magistralmente, les dedica a los documentos del Pentágono cuatro veces la cantidad de espacio que le dio al Watergate una noticia que sí fue primicia de ese medio. Este es un filme que satisface hasta al más erudito. Nada nuevo, el gobierno estadounidense, en particular el Pentágono, ha encubierto durante cuatro administraciones las malas decisiones al respecto de la guerra de Vietnam. Dos periódicos, liderados por dos personalidades combativas en busca de paz y de justicia, declararán una guerra sin precedentes entre el periodismo a favor de la gente y lo peor del gobierno. Cuando bien llevados, este tipo de dramas emotivos en la onda de los excelentes filmes “Todos Los Hombres del Presidente” (“All the President’s Men”, 1976) y “En Primera Plana” (“Spotlight”, 2015) sin duda son enteramente disfrutables. En las manos de un Spielberg maduro, plagado de recursos para contar la historia, desde un guion entretenido y con unos diálogos potentes, pasando por una dirección de cámara y un elenco que no tienen desperdicio; esta historia de valientes periodistas, decididos a contar una verdad que los apasiona, resulta en un verdadero disfrute fílmico de los que no abundan y cuyo producto satisface hasta al más erudito.  A nadie le pegó tan fuerte el stress postraumático como a la industria cinematográfica y todo lo que gira alrededor de la guerra de Vietnam es atractivo para ser plasmado en celuloide; sólo el holocausto mueve las conciencias en el cine, tanto como el vergonzoso episodio de la historia norteamericana, evidencia del negocio de la guerra y de la insensible intención del gobierno de intervenir donde se pueda a costa de sus juventudes militares. Así empieza Spielberg su aventura periodística, con un observador que llegando a Vietnam, lo primero que le entregan es su rifle y que de todo lo que ve hace un reporte que pone muy mal parado tanto al Pentágono como al gobierno. Se trata de una guerra que duró veinte años y que fue la primera televisada y con una amplia cobertura de los medios, lo que la expuso a un exhaustivo escrutinio de la opinión pública, que de inmediato se opuso a la intervención estadounidense en una guerra civil que nada tenía que ver con los intereses de la sociedad y que además terminó con las vidas de generaciones de jóvenes que iban a morir a miles de kilómetros de casa por motivos no sólo confusos, sino principalmente injustos.
Mi 9 de calificación para esta gran cinta por la cobertura mediática y la oposición de grupos pacifistas que obligó a un régimen que no le rendía cuentas a nadie, a mentir. Bien sabemos lo que una mentira desata cuando necesitas otras miles para encubrir la primera y el Pentágono estaba al borde junto con Richard Nixon cuando el reporte del ejército cae en manos de un ambicioso editor quien decide que debe dar a conocer esa información a como de lugar. Llega el momento en el que conocemos a Kay Graham, heredera de un emporio de medios que incluye al New York Post y al Washington Post y que debe decidir si conviene publicar esos documentos porque, de hacerlo, invariablemente irán a juicio con el gobierno. Eso es básicamente la historia en la que Spielberg nos lleva de la mano desde la primera toma en una guerra de Vietnam que él podría recrear con una cámara, una playa, un puñado de soldados y 400 mil balas. De ahí seguimos el famoso reporte para perderlo entre una maraña de maquinaciones difusas por parte del Pentágono y del gobierno. La narrativa es muy apacible, casi lenta, pero con un ritmo que nos trae de aquí para allá durante una sola noche en la que se puede o no se pueden publicar los documentos por diversas circunstancias. El elenco es sin duda la atracción principal de la producción, cada uno llega puntual a su marca y no se pasa de su tono. Hay ocasiones en la que parece que estamos viendo una obra de teatro con los mejores actores del mundo, hasta que Spielberg nos recuerda quién manda con oportunos movimientos de cámara que brindan dinamismo a una escena en la que cuatro actores discuten acaloradamente. La cosa es que dos de esos actores son Meryl Streep y Tom Hanks, quienes sobra decir que estan fabulosos y van más allá representando a los personajes que les corresponde esta vez. Todo el ensamble actoral es magnífico y quiero pensar que no se debe a los millones que les pagaron. Otro personaje principal, a mi parecer, es el oficio periodístico en una época de ideales ya que es eso lo que mueve a muchos de los personajes centrales, pues no sólo buscan que se publique la información de forma segura para todos, sino desean mantener hasta el final una película extraordinaria. Mi veredicto es que esta es una cinta de ritmo trepidante y muy disfrutable, que sin duda te dejará satisfecho y con una sonrisa por haberla visto.

Lic.Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.