Contempla la próxima apertura al público de la Zona Arqueológica de Kulubá, en Tizimín, enclave que comparte rasgos culturales con Ek Balam y Chichén Itzá

Enmarcadas por la colosal arquitectura del Palacio de los Mascarones de la ciudad antigua de Kulubá —un edificio que en época prehispánica lucía remates en forma de serpientes y que corresponde al estilo Puuc Floreciente Tardío (1000-1050 d.C.)—, autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del gobierno de Yucatán signaron un convenio de aportaciones para impulsar la investigación, restauración y conservación de sitios arqueológicos claves en dicha entidad, en coordinación con los municipios.

La firma del Programa de Aprovechamiento de los Sitios Arqueológicos para el Impulso del Desarrollo Turístico Social y Cultural en el Estado de Yucatán fue encabezada por Diego Prieto Hernández, director general del INAH; Rolando Zapata Bello, gobernador de esa entidad; y Eduardo López Calzada, director del Centro INAH Yucatán, y representantes de distintos órdenes de gobierno.

El antropólogo Diego Prieto informó que se destinará una inversión del orden de los 35 millones de pesos, que se aplicará a proyectos arqueológicos en Chichén Itzá (Tinúm), Izamal (Izamal), Dzibilchaltún (Mérida), Uxmal (Santa Elena) y Kulubá (Tizimín). Los trabajos específicos son los siguientes:

En Chichén Itzá, donde se invertirán 10 millones de pesos, se harán labores de conservación en el Juego de Pelota, así como de consolidación y restauración del área denominada Chichén viejo, lo que incluye el mantenimiento de ornamentos y pintura mural. Se busca que este último segmento abra al público y, a la par que fortalezca el potencial turístico del sitio, descongestione a las zonas ya visitables.

A cargo de lo anterior estará el doctor Peter Schmidt y los arqueólogos José Osorio y Francisco Pérez, a quienes apoyará la Sección de Conservación y Restauración del Centro INAH Yucatán.

En la Zona Arqueológica de Izamal se realizará un proyecto de conservación y consolidación, por el orden de un millón de pesos, en el edificio Kinich Kak Moo, bajo la coordinación del arqueólogo Rafael Burgos Villanueva.

La misma inversión se destinará en la Zona Arqueológica Dzibilchaltún, una de las de mayor potencial turístico dada su cercanía al centro de Mérida y su ubicación al interior de una reserva natural protegida, donde se realizarán tareas de exploración y consolidación en la Plaza Sur del sitio, así como de conservación en el Templo de las Siete Muñecas.

Asimismo, cinco millones de pesos se invertirán en la exploración de la subestructura, y en la restauración del costado oeste del Palacio del Gobernador, en la metrópoli prehispánica de Uxmal, una de las construcciones que mejor refleja la sofisticación artística y arquitectónica de los mayas del siglo IX.

Un elemento adicional destacado por el titular del INAH, es que todos estos montos de inversión derivan de recursos generados por las mismas zonas arqueológicas, lo que, dijo, “puede garantizar un grado de sustentabilidad en el manejo futuro y la operación de las zonas en el estado”.

Finalmente, el director general del INAH y el gobernador de Yucatán destacaron que el mayor proyecto dentro del convenio de aportaciones —cuya inversión asciende a 18 millones de pesos— está encaminado a la próxima apertura al público de la Zona Arqueológica de Kulubá; ubicada 37 kilómetros al sureste del municipio de Tizimín.

“Kulubá es uno de los pocos sitios del nororiente de Yucatán que aún conserva arquitectura en pie y está clasificado en el Atlas Arqueológico de Yucatán, y que seguramente será integrado a la ruta de Ek Balam y Chichén Itzá, para el fortalecimiento del turismo cultural en el estado y en la península de Yucatán”, subrayó Diego Prieto.

En la firma del convenio se expuso que el contacto cultural que Kulubá mantuvo con dichos emporios en los periodos Clásico Tardío (600-1100 d.C.) y Clásico Terminal (ca. 800-1200 d.C.), respectivamente, imprimió en ella una mezcla de estilos Puuc, Chenes, Río Bec y de influencia Itzá, reconocibles hoy en los elementos que decoran las estructuras piramidales y los diversos edificios de uso cívico-religioso que hasta el momento han sido registrados.

Fuente: www.inah.gob.mx