Con tecnología sustentable y partiendo del manejo de bacterias benéficas, Ramón Rojas Trejo desarrolló una línea de productos de limpieza en seco que evitan o reducen el uso de agua en actividades de lavado de autos, cocinas y maquinaria.

Rojas Trejo es un ingeniero industrial de origen poblano que actualmente comercializa, junto con sus socios a través de la empresa Nseko, una línea de 29 productos orgánicos enfocados en la limpieza de superficies con muy poca agua o en algunos casos sin utilizarla, a fin de practicar una limpieza sustentable para superficies lisas, no porosas.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Rojas Trejo explicó que sus formulaciones las desarrolló gracias al trabajo coordinado con un equipo de ingenieros químicos, biólogos y profesionales de otras áreas para conformar y producir sus productos, los cuales se encuentran actualmente en proceso de patentarse.

Recordó que la idea surgió hace siete años cuando se encendieron las alarmas en Puebla para atender el desabasto de agua declarado en el Valle de Libres, debido a que el acuífero registraba una sobreexplotación de la cuenca.

“Mi familia se dedica a la perforación de pozos y extracción de agua; no obstante, hace siete años, el Valle de Libres empezó a sufrir desabasto de agua y diversos sectores, entre ellos perforistas de Tlaxcala y México buscaron alternativas, dando un auge por la implementación de las plantas de tratamiento de agua y otras formas de reciclaje, pero en lo personal pensé que sería bueno implementar otras formas en las que no se utilizara el agua como un medio de limpieza, fue así como surgió la idea”.

Entre los objetivos de la empresa, explica Rojas Trejo, está la erradicación del uso de agua en la limpieza de superficies lisas, como vehículos, maquinaria industrial y cocinas, esto gracias al uso de productos 100 por ciento orgánicos que evitan la generación de agua contaminada por el uso de detergentes comerciales.

Recordó que al inicio, sus productos los hacía de forma muy artesanal, por ejemplo, una de sus ceras estaba hecha a base de cáscara de plátano, y la recolección de este producto les llevaba mucho tiempo. Ahora han evolucionado en la formulación y recurren a bacterias benéficas que se alimentan de materia orgánica, además de que no utilizan silicones sintéticos ni armoroles.

“Son bacterias 100 por ciento benéficas, se alimentan de materia orgánica en descomposición y el proceso es simple, como cuando cae una hoja, se genera un hongo, que no es otra cosa que una colonia de bacterias, se degrada esa hoja y se vuelve arena, prácticamente es lo que estamos haciendo, pero en la botella donde tenemos aceleradores, medidores de crecimiento, etcétera”.

Cuánto ahorra y cómo se usa

El producto permite ahorrar de 50 a 80 litros de agua en promedio, que es lo que se estima se utiliza para lavar un vehículo, mientras que con la aplicación de estos productos biodegradables la superficie queda brillante y sin rastros de suciedad.

Para comprobar su eficacia, Nseko sometió sus productos a evaluaciones realizadas, en un inicio por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y la Universidad de Morelia, para acreditar la prueba de mercado enfocada en el sector automotriz; posteriormente, los limpiadores y ceras fueron certificados por el organismo operador de agua local.

Rojas Trejo detalló que para la limpieza de autos en superficies exteriores se utiliza una cera orgánica que se aplica con un atomizador, después la suciedad es retirada con un paño de microfibra, la cual atrapa las partículas; se continúa la fricción con el paño para obtener el brillo característico del encerado. También se puede utilizar un desengrasante con el mismo mecanismo de aplicación para otras zonas del auto y, finalmente, un abrillantador de cristales, todo esto sin gastar agua.

La cera orgánica para lavado de autos cuesta 80 pesos el litro y rinde para limpiar de 15 a 25 autos, dependiendo del tamaño. Por su parte, el líquido desengrasante cuesta 60 pesos el litro y rinde 250 metros cuadrados.

“También contamos con un desengrasante industrial y un limpiador bioenzimático para textiles, interiores de autos, salas o colchones; simplemente atomizamos el producto, tallamos y luego con un trapo húmedo se retira el residuo de la digestión de las bacterias que ya se alimentaron de toda la materia orgánica contenida en el textil. Al enjuagar el paño húmedo en agua, se puede observar que estos desechos se convierten en arena sílica (SiO₂) y carbono, que no contaminan”.

 Fuente: www.conacytprensa.mx