Se presenta como parte de las actividades de la Feria Internacional de las Culturas Amigas (FICA), en su décima edición

Elegido como sede alterna de la décima edición de la Feria Internacional de las Culturas Amigas (FICA), que se desarrolla en el Zócalo y la Plaza de Santo Domingo, ambas en el Centro Histórico de la capital del país, y cuyo invitado especial es la República Popular China y la ciudad de Beijing, el Museo Nacional de las Culturas del Mundo (MNCM) perteneciente al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en colaboración con la Embajada y el Centro Cultural de China en México, presentan la exposición temporal, La asombrosa Xizang. Región autónoma de China.

Integrada por más de un centenar de piezas, entre fotografías, indumentaria y artesanía, la muestra fue inaugurada por Aída Castilleja, secretaría técnica del INAH, quien, en representación del antropólogo Diego Prieto Hernández, director general de la institución, señaló que “el instituto está convencido que la diversidad cultural es un elemento de central importancia para tender puentes entre los distintos países y culturas del mundo. En esta ocasión, el hermanamiento y la colaboración se da con esta exposición que nos aproxima a la gran diversidad cultural y lingüística de la República Popular China”.

A su vez, el embajador de la República Popular China, Qiu Xiaoqi, comentó que siempre han participado con gran entusiasmo en la FICA, porque el conocimiento y acercamiento entre las culturas, es la base de la amistad y cooperación entre los pueblos.

Acompañada de José Enrique Ortiz Lanz, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH; Silvia Seligson, curadora de la exposición, así como de Zhao Bin, subdirector de la Dirección General de Cultura de la Región Autónoma de Xizang, y Sture Graffman, director de la FICA-2018; Gloria Artís, titular del MNCM, dijo que la región de Xizang es extraordinaria y vale mucho la pena aproximarse a ella, ya que enriquece la visión del mundo, abre las puertas a la imaginación e invita a una reflexión profunda.

“Xizang es una de las cinco regiones autónomas de la República Popular de China y está ubicada en la meseta Qinghai-Xizang (Tíbet), a una altitud promedio de 4,900 metros. El territorio se caracteriza por su diversidad geográfica: extensas praderas, exuberantes áreas forestales, numerosos lagos y majestuosas montañas nevadas, de ahí que también es conocida como el Techo del Mundo y el Tercer Polo de la Tierra”, precisó la directora.

Dispuesta en el segundo nivel del recinto, la exposición está dividida en dos grandes temas, el primero alusivo justamente a la diversidad geográfica de Xizang, y el segundo remite a su diversidad cultural.

En el primer segmento se presentan imágenes de fotógrafos chinos, cuya selección fue hecha por el Centro Cultural de China en México, se observan cuatro fotografías sobre el tema de budismo, ocho de lagos y ríos, seis sobre montañas, entre ellas una toma aérea de la cordillera del Himalaya, tomada por Jiang Yishi. Asimismo, otras seis relacionadas con la actividad económica de la zona, basada principalmente en la agricultura de subsistencia, la crianza de animales y elaboración de artesanías, destacan aquí los retratos hechos por Awan Lausanne y Caiwang Duoqi.

El segundo módulo ofrece una visión general sobre algunas de las 20 minorías étnicas que habitan la región de Xizang, como Han, Monba, Lhoba, Hui, Deng y Xiarba, en especial la tibetana, que es la mayoritaria.

En este espacio se ha dedicado una sección a la religión budista tibetana, con la representación de algunas esculturas de budas en madera tallada y de otras imágenes pintadas en ónix, así como un colorido nicho.

Siddhartha Gautama, conocido como Sakyamuni, “el sabio del Reino Sakya”, vivió en el siglo VI a.C. en el sur de Nepal, entonces perteneciente a la India. Renunció a su vida palaciega y a través de una intensa meditación logró entender las causas del sufrimiento humano y la manera de eliminarlo. Se convirtió así en un Buda, un “ser despierto o iluminado”, y se dedicó a predicar sus enseñanzas, explicó Silvia Seligson.

Añadió que como parte de los objetos exhibidos en dicha sección destacan tres tipos de caligrafía tibetana hecha en papel, los registros más antiguos en tibetano datan del siglo VII d.C., cuando el budismo fue introducido a China procedente de la India. Se observa la caligrafía Uchen, empleada cotidianamente; Ume que tiene diversas variaciones y que es usada en textos sagrados, religiosos y narraciones; y Lentsa, ocupada para monogramas místicos.

Un elemento que no podía faltar son los incensarios, de los cuales se presentan dos de latón forjado. La investigadora refirió que en la elaboración del incienso se utilizan alrededor de 28 ingredientes naturales y está basada en recetas antiguas de los monasterios.

“El incienso ha sido usado desde la antigüedad como una ofrenda y un elemento importante para la meditación. Entre las creencias tradicionales tibetanas, se piensa que ayuda a purificar la mente y el humo esparcido es como una especie de bendición que el practicante eleva para beneficio de todos”, acotó.

Como parte de las artesanías sobresalen textiles, recipientes cotidianos de madera laqueada y un juego de dados “Sho”, pasatiempo que se remonta al siglo VII, inventado por los monjes budistas y empleado también para la adivinación.

“‘Sho’ es un juego tibetano tradicional popular en la actualidad, que se juega con dos dados, 27 monedas (tres conjuntos de monedas diferentes) y 64 conchas colocadas alrededor del tablero hecho de cuero de yak (bóvido nativo de las montañas de Asia Central). Los jugadores desplazan una moneda de su conjunto y gana el primero que logra llevar sus nueve monedas a la meta”, puntualizó.

Dispuestos en maniquíes, el recorrido concluye con la exhibición de la indumentaria tradicional de hombre y mujer usada por estas minorías étnicas, las cuales están distribuidas en Xizang de la siguiente forma: Lhasa, ciudad-capital, y en seis prefecturas: Shigatse (suroeste), Shannan (sur), Ali o Ngari (noroeste), Nagqu (norte), Nyingchi y Chamdo (sureste).

El evento estuvo amenizado con la presentación artística de la danza grupal “LinZhi impregnada por la primavera”; un solo femenino “Canción de amor”, y el dúo femenino y masculino “Canción alegre de campo de tiro con arco”. Al final los miembros del presídium recibieron una caligrafía tibetana con la leyenda: “Buena suerte y los mejores deseos para México”.

La asombrosa Xizang. Región autónoma de China permanecerá hasta junio próximo en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, ubicado en la calle Moneda N° 13, Centro Histórico. Abierto de martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. La entrada es libre.

Fuente: www.inah.gob.mx