Por: Karl Covián

Una frase muy socorrida por las personas mayores se la aprendí a mi abuela quien, a su vez, la aprendió de la suya porque, a pesar de no parecerlo sí tenía, incluso la conocí en sus últimos años de vida (es decir, a mi tatarabuela). Esta frase dice así: “como te ves me ví, como me ves te verás”, la cual era utilizada como réplica cuando los niños o personas jóvenes intentaban hacer escarnio de la vejez.

En su más puro sentido significa que las personas mayores alguna vez fueron niñas y jóvenes, con una apariencia similar a quienes les increpaba (“como me ves te vi…”) y que los más jóvenes llegarían a ser viejos irremediablemente, si acaso pudieran llegar a tan madura edad (“como me ves, te verás…”) y su apariencia sería diferente.

Esto viene a colación porque últimamente se acostumbra menospreciar a lo antiguo, restándole valor y negando la importancia a los aportes que las personas mayores nos brindan, así como también se refleja un total desprecio y desconocimiento del pasado, es decir, niegan la utilidad de la Historia.

Según algunas posturas políticas, las cuales buscan cobijarse bajo el esquema de un lenguaje actual o “juvenil”, con la finalidad de permear en los sectores de edades nóveles, la solución a los problemas de México se debe solventar con el uso de la tecnología, como si esta fuera capaz de autorregularse, programarse y actuar por sí sola en beneficio de la sociedad.

No podemos negar la utilidad de la tecnología, pero esta es sólo una herramienta de la cual echamos mano para facilitarnos la vida, no para que nos la solucione por completo. Dicho lo anterior, no podemos darle todo el peso para que, de manera automática, por obra y gracia de “ella” el país vaya por un rumbo apropiado.

El conocimiento de la Historia nos permite generar una conciencia de lo que ya pasó, para con ello darnos cuenta de los aciertos y errores que se cometieron. Es decir, si algunas acciones fueron devastadoras en años anteriores, vamos a procurar no repetirlas porque son fórmulas probadas de que no era por ahí el camino. En contraparte, lo que si funcionó, independientemente de que el contexto actual sea distinto, es muy probable que funcione de nuevo, claro, con las adaptaciones necesarias para que sea de utilidad en el presente.

Recurrir a la Historia no es anticuado, al contrario, es necesario revirar para darnos cuenta de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos. No podemos despreciar el pasado porque en un futuro nos va a alcanzar y tendremos que aplicar la citada frase: “como te ves me ví, como me ves te verás”.

Gracias, hasta la próxima.