Tania Bruguera expone en el MUAC su primera retrospectiva mexicana, en la que la acción cobra un sitio preponderante para hablar de los límites de la legalidad.

La víspera del aniversario 55 de la Revolución Cubana, Tania Bruguera fue arrestada en La Habana. El 30 de diciembre de 2014, las autoridades castrenses, que le habían negado el permiso para replicar un performance que realizó en la Bienal de La Habana en 2009, la detuvieron. Fue liberada el primero de enero de 2015.

Lo que entonces quería montar era una versión de la pieza El Susurro de Tatlin #6, que en la bienal desplegó un podio similar al que Fidel Castro usó en su primer discurso tras su entrada a la capital el 31 de diciembre de 1959, con un micrófono abierto para que los espectadores expresaran su opinión sobre el gobierno cubano. En la obra que provocó su arresto, Bruguera pretendía montar únicamente el micrófono, con la misma finalidad, pero en la Plaza de la Revolución.

Bruguera vive entre la isla y Nueva York, y su trabajo consiste en acciones, bajo conceptos como el de alegalidad, que utiliza para referirse a los resquicios de la ley en los que aquello que no está prohibido permite otras opciones, eventualmente más justas.

“Para ella el arte es una plataforma de aprendizaje. No invita solamente a la reflexión sino a la acción. Utiliza las estructuras del poder, como el periódico, la escuela o el movimiento social, mediante las cuales el Estado establece relaciones y vínculos, y las imita en tiempo real. No es una mera representación”, explica Lucía Sanromán, directora del Yerbabuena Center, de San Francisco, de donde procede la retrospectiva Hablándole al Poder que se inauguró el pasado sábado en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

Otros artistas de la generación de Bruguera han trabajado sobre las líneas establecidas por la artista. Tal es el caso de la española Nuria Güell, quien montó un performance que consistió en su unión matrimonial con un cubano, quien así obtuvo su residencia en España. En otro proyecto trabajó con okupas de un edificio en Holanda, donde es un delito derribar una puerta cerrada. Hizo una instalación en la que quitó los marcos de las puertas, con lo cual, ya no era ilegal que las personas ocuparan el lugar.

“El mexicano Raúl Cárdenas creó una granja donde se cultivan alimentos saludables en Tijuana y los artistas de San Francisco conocidos como Future Farmers, utilizando el concepto de alegalidad, crearon un espacio comunitario en Oslo, dentro de una reurbanización”, comparte Lucía Sanromán.

Los temas que ocupan a la artista cubana tienen un sesgo político pero no de propaganda, advierte la también curadora.

“Ella fue educada en Cuba y recupera la idea de utilidad de los constructivistas rusos: que el arte debe ayudar a mejorar la vida pública. Aunque viene de una educación rigurosa, marxista básicamente, busca establecer proyectos que abran la libertad de expresión en Cuba. Parece contradictorio, pero entendido de otra forma, también en el capitalismo estamos perdiendo nuestra jerarquía política, y eso hace que el proyecto de Tania se vuelva muy importante en este momento”.

La exhibición en el MUAC está conformada por archivos, fotografías e instalaciones, pero también por espacios de activación.

La muestra está integrada por 10 proyectos, algunos de los cuales, ante la imposibilidad de ser replicados, como El Susurro de Tatlin #5, comisionado por la Tate Modern Gallery en 2008, se representan con el contrato de adquisición de obra.

Se puede ver la serie Memoria de la Postguerra I, II, III (1993, 1994, 2003), que reproducía el diseño del periódico oficial Granma, con colaboraciones de cubanos que dejaron su país y de residentes, así como el video del performance Autosabotaje, de 2009, en el que Bruguera escribió y leyó en voz alta el texto La Cultura Como Estrategia de Sobrevivencia, a propósito de su definición de arte de compromiso político.

Como parte del proyecto #YoTambienExijo, una iniciativa online vigente desde 2014, se muestra unregistro de la instalación que Bruguera presentó en la Bienal de La Habana 2009 -aquella que inspiró el frustrado intento de tomar la Plaza de la Revolución-. Además, se muestra una serie de videos bajo el título #YoMePropongo, que la artista realiza desde 2016, en la que ciudadanos cubanos responden a la pregunta: Si usted fuese presidente de Cuba, ¿qué cambiaría? Ella misma, como parte del proyecto, se propuso como candidata a la elección presidencial de 2018.

Como el trabajo de Tania Bruguera es difícil de capturar en el contexto de una exhibición, explica Sanromán, la curaduría ha incluido dos proyectos de participación activa: la Escuela de Arte Útil (vigente de 2017) y el Movimiento Inmigrante Internacional (vigente desde 2010).

“En el primero, todo el público puede venir a las conferencias que se impartirán, y también pueden participar como estudiantes, durante cinco semanas, en un curso que utiliza la estructura de la educación artística en relación a la vida diaria. Por otra parte, podrán tomar parte en el Movimiento Inmigrante Internacional, que se presenta como una asamblea a la que se convoca a personas interesadas en el tema de la inmigración”, detalla.

Entre el activismo y el arte, Tania Bruguera ha trabajado en colectividad. “Durante más de 30 años ha probado que el artista ya no es un agente autónomo aislado en su estudio”, concluye la curadora de la muestra, que fue inaugurada por la propia Bruguera y tendrá un amplio programa de actividades que se pueden consultar en www.muac.unam.mx.

Fuente: www.elfinanciero.com