La artista islandesa aprovecha tecnologías como realidad virtual y videos 360 para mostrar otra cara de su trabajo.

Del macrocosmos a los organismos unicelulares. De la destrucción amorosa a la renovación personal. Así de compleja es la trayectoria de Björk, quien ha recurrido a lo último en tecnología digital para montar su más reciente exhibición.

Bjork Digital. Música y Realidad Virtual es una experiencia inmersiva en RV y videos en 360 grados que inició el pasado 17 de mayo y que estará hasta el 27 de julio en las galerías Central, Arte Binario y Espacio Alternativo del Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Este recorrido, además de explorar los límites entre la música, el arte y la tecnología, muestra diferentes posibilidades de los más recientes recursos digitales; además, las piezas que lo integran mezclan varios lenguajes artísticos presentes en la poesía, el cine y el performance.

La experiencia inicia con Biophilia, nombre del séptimo álbum de estudio que la islandesa lanzó en 2011 y cuyo concepto es la naturaleza en todas sus facetas: desde el cosmos, la materia negra y las fases de la luna hasta el movimiento de las placas tectónicas y los volcanes, pasando por los estragos de los virus: cada canción está presente con un concepto distinto.

En un iPad, el visitante encuentra un universo con diversas constelaciones, cada una con el título de una canción de ese álbum, como Virus, Dark Matter o Thunderbolt; al elegir una, ésta lleva a un menú con la canción, su letra, una animación multimedia y un interactivo educativo que varía según la pieza.

La realidad virtual y los videos en 360 están en la segunda parte del recorrido, basado en Vulnicura, considerado uno de los materiales más personales de Björk, y que nació tras su divorcio del artista Matthew Barney, con quien estuvo casada por 13 años, en el cual plasmó todos sus sentimientos y pensamientos antes y después de la ruptura. Estas piezas fueron creadas entre 2014 y 2016 a partir de una colaboración suya con los artistas Andrew Thomas Huang, Kaoru Sugano y Jesse Kanda, para los cuales la islandesa pasó hasta 20 horas continuas conectada a cables y sensores de realidad virtual.

Con un visor y audífonos, el usuario inicia el recorrido con Quicksand, un estallido de luces multicolores creado con Sugano y su Dentsu Lab Tokyo; la segunda pieza es Mouth Mantra, en el cual la islandesa junto con Kanda lleva al usuario a un recorrido por el interior de su boca y así ver su lengua, dientes, paladar y úvula.

Los paisajes de Islandia, llenos de cuevas, volcanes y mares también aparecen en 360: primero con Black Lake, pieza hecha con Huang en la que se puede sentir un descenso a las entrañas de la Tierra, y Stonemilker, donde una Björk vestida de amarillo aparece y desaparece de la vista del espectador frente a una playa fría y gris.

Family y NotGet, a cargo de Huang, Warren Du Preez y Nick Thornton James, integran la parte de realidad virtual, que además de mostrar el viaje emocional de la artista, despliegan un avatar de ella que se desarticula y transforma en un paisaje surrealista.

Alejandro Franco, uno de los productores de la instalación en México, dijo que se busca mostrar a una mujer “que no tiene miedo de experimentar, además de que motivará a los jóvenes artistas a ir más allá con sus creaciones; con ello Björk pone sobre la mesa el debate sobre las tecnologías digitales y las realidades mixtas”.

La experiencia incluye a Cinema Room, una sala de proyecciones en la galería Espacio Alternativo con pequeños cortometrajes de la islandesa.

Piezas como Black Lake y NotGet han recibido reconocimientos internacionales como haber sido exhibidas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y el Gran Prix en el Festival de Cannes respectivamente.

La exposición tuvo una inversión cercana a los 4.5 millones de pesos, y el boleto, que cuesta 150 pesos, es de los más accesibles en comparación con otros países en los que se ha presentado, explicó Ricardo Calderón, director general del Cenart. Se espera una afluencia mayor a 30 mil visitantes.

Björk Digital. Música y Realidad Virtual se exhibirá de lunes a domingo de 9:00 a 18:00 horas; no se recomienda a menores de 13 años.

Fuente: www.elfinanciero.com