Tanto en lo deportivo como en lo económico, expertos dan su opinión sobre el resultado de este encuentro, al cual califican como de mero protocolo.

Juan Carlos Osorio será el único beneficiado del partido de despedida de la Selección mexicana frente a Escocia, opina Manuel Lapuente, director técnico del representativo nacional entre 1997 y 2000. Explica que estos encuentros favorecen a los entrenadores que tuvieron poco tiempo para trabajar con el plantel, como él previo a Francia 98 y Miguel Herrera en Brasil 2014. En cambio, dice, para el colombiano sólo servirá para reafirmar su idea futbolística.

Lapuente recuerda que cuando enfrentó a Paraguay –en el Estadio Azteca previo a la Copa del Mundo de 1998– tenía menos de un año al frente de la Selección. Dice que cuando un entrenador lleva tan poco tiempo en el cargo debe de observar a la mayor cantidad de jugadores en los partidos amistosos y probarlos en las posiciones que crea convenientes.

“Osorio no vive el mismo caso. Tiene cerca de tres años en el cargo y conoce a todos los jugadores que convocó. Es casi seguro que tiene a más del 90 por ciento de la alineación contra Alemania en el debut mundialista. Contra los escoceses sólo practicará su sistema futbolístico”, sostiene.

Este sábado, por tercera ocasión en los últimos cuatro enfrentamientos de despedida México enfrentará a una Selección que no asistirá al Mundial. Lapuente destaca que el rival no tiene importancia y que ese partido es para que la oncena mexicana dé una buena imagen ante la afición, la cual, cree, llenará el estadio Azteca. Francisco San José –catedrático de la Escuela de Ciencias del Deporte de la Universidad Anáhuac– no está de acuerdo, porque cree que la Selección de Osorio no la tiene.

San José señala que las goleadas ante Alemania en la Copa Confederaciones 2017, contra Chile en la Copa América 2016 y las rotaciones del técnico colombiano en todas sus alineaciones crearon un entorno de desconfianza en el aficionado mexicano, que provocará que ni siquiera esté cerca de llenarse el inmueble en el choque de mañana.

“Este partido es un protocolo, que la Federación Mexicana de Futbol utiliza como ‘no me voy sin despedirme de casa’. Aunque sólo es un formalismo, porque la Selección juega mucho más partidos en Estados Unidos que en México en cada ciclo mundialista”, menciona.

El catedrático piensa que una mala entrada provocaría que la Femexfut analice que futuros partidos de despedida se realicen en estadios fuera de la Ciudad de México. Tuxtla Gutiérrez, Torreón y Monterrey podrían ser algunas sedes para albergarlos.

Estas ciudades –menciona el catedrático– pueden funcionar mejor para cumplir con los fanáticos nacionales, porque en otros estados de la república existe una oferta más reducida de eventos en comparación al que hay en la Ciudad de México.

“Podrían aumentar los precios de los boletos y podrían sacar una pequeña ventaja de negocios a la que tienen actualmente”, sostiene.

Fuente: www.elfinanciero.com