Por: Saúl Castillo Hernández

Estudiante del doctorado de Centro Regional de Formación Docente e Investigación Educativa Tamaulipas

La calidad educativa se ha convertido en estos días uno de los temas centrales en el sistema educativo mexicano. Los cambios que actualmente se suscitan para acercarse a la calidad educativa han considerado a un elemento clave en este proceso: el docente. Desde el año 2013 la idea de calidad educativa se hizo presente en la Constitución Mexicana como un mandato en su artículo tercero: “El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos…” (Poder Ejecutivo Federal, 2013, p. 2).

Si bien se han hecho reformas para ofrecer una buena educación a los mexicanos, como la de 1992 denominada Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB 1992) y la Reforma Integral de la Educación Básica en el 2011 (RIEB 2011), esta vez, la Reforma Educativa 2013 inicia con un cambio sustancial al integrar la idea de calidad educativa en la Constitución. Sin embargo, además de legislarlo, se requiere un cambio sustancial en la atención de la población escolar dentro de las instituciones de educación básica donde se concretizan las políticas educativas, pues se ha podido constatar que los resultados no han sido favorables. Un ejemplo es la evaluación del Plan para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA) Básica de junio de 2015, a dos años de distancia de la llamada reforma educativa: el 49.5% de los alumnos que iban a egresar de la primaria no pudieron comprender información de textos expositivos y literarios; respecto a la matemática, el 60% de estos alumnos no lograron resolver problemas que implicara las operaciones básicas con números naturales (SEB, 2015).

Pero, ¿qué entendemos por calidad? Retomemos un concepto de los existentes, expresado por De la Orden (2012): “…la calidad de la educación puede ser definida como el efecto del conjunto de las múltiples relaciones de coherencia entre los componentes básicos, internos y externos, del sistema educativo…” (p. 12). Este autor agrega que el concepto de calidad implica que haya una funcionalidad en tanto pertinencia y relevancia, además de una eficacia y una eficiencia. Esta concepción de calidad educativa coincide con lo expresado en la Ley General de Educación de México, en su artículo 8 fracción IV: “Será de calidad, entendiéndose por ésta la congruencia entre los objetivos, resultados y procesos del sistema educativo, conforme a las dimensiones de eficacia, eficiencia, pertinencia y equidad” (Congreso de la Unión, 2013, p. 4).

Con base en lo anterior, se puede evaluar cada uno de los elementos, considerando cada una de las dimensiones señaladas que conforman el sistema educativo mexicano; evaluación como una acción inherente al abordar el tema de calidad educativa. En una revisión analítica se pueden detectar los elementos que se necesiten ajustar para que exista una coherencia entre las partes. Un elemento es el docente, el cual inevitablemente debe ser evaluado por ser el responsable último en la cadena de sistema educativo y que tiene el contacto directo con los estudiantes. El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), creado en el 2002, ha tenido tres etapas de la evaluación del desempeño profesional docente desde que se iniciara la actual reforma educativa, con el objetivo de, con base en los resultados, fortalecer el desarrollo profesional del magisterio mejorando la calidad de la educación (INEE, 2017). Teniendo organizados los resultados de esta evaluación, las autoridades tienen la palabra para emprender proyectos para mejorar la formación docente, considerándolo como un proceso. Lo anterior, con el firme compromiso de autoridades para ofrecer los insumos necesarios y la disposición abierta de los docentes para mejorar su desempeño profesional, haciendo conjuntamente un equipo, donde la confianza mutua prevalezca, de que se trata de centrar la idea de fortalecer y no en preocupar al maestro en su situación laboral.

Referencias

Congreso de la Unión. (2013). Ley General de Educación. (DOF). México

De la Orden, A. (2012). Innovación, evaluación y calidad en la educación. Revista de evaluación educativa, 1(1). Recuperado de http://revalue.mx/revista/index.php/revalue/issue/current

INEE. (2017). Evaluación del desempeño docente 2017. Recuperado de http://www.inee.edu.mx/index.php/servicio-profesional-docente/evaluacion-del-desempeno-docente-2017

Poder Ejecutivo Federal. (2013). DECRETO por el que se reforman los artículos 3o. en sus fracciones III, VII y VIII; y 73, fracción XXV, y se adiciona un párrafo tercero, un inciso d) al párrafo segundo de la fracción II y una fracción IX al artículo 3o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Diario Oficial de la Federación (DOF), pp. 1-4.

SEB. (2015). Ruta de mejora Escolar. Ciclo escolar 2015 – 2016. Educación Primaria. Consejos Técnicos Escolares. Tercera Sesión Ordinaria. México. D.F.