“Al único que todavía no conocí es al presidente de Estados Unidos”, dice Kayla McKeon, la primera persona con síndrome de Down acreditada oficialmente como cabildera para trabajar en el Capitolio, la sede del gobierno y de las cámaras del Congreso de EE.UU.

Su trabajo haciendo lobby la llena de orgullo y le permite tener mucha independencia, que es precisamente el valor por el que más lucha como representante de los intereses de las personas con discapacidad.

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