Por: Juan Uriza Lara

Es en mi opinión lo que se requiere para una verdadera transformación de cualquier municipio, estado y país.

La elección de Cuauhtémoc Blanco, para el cargo de gobernador del estado de Morelos, nos dice de un hartazgo de la gente, de las personas que se han dedicado a la política y que han vivido y se han enriquecido a través de la misma. Eso es un ejemplo también, de que no es requisito sine qua non, el que alguien que aspire a un cargo de elección popular, necesariamente tenga una preparación académica.

Hemos visto a través de los años, como con todo y eso, algunos de nuestros gobernantes le han fallado a quien depositó en ellos su confianza a través del voto; y, también han fallado a su país. Yo afirmo que lo indispensable para un buen trabajo como gobernante, son las ganas que se tenga de servir y el equipo con el que se rodeará para delegar funciones. Es cierto que una preparación educativa da una mayor certeza en la toma de decisiones. Sin embargo, de que habrá de servir una capacidad académica, si en el fondo la persona que va a gobernar o gobierna, carece de escrúpulos y sus intenciones son personales y no en beneficio de la sociedad a la que debe servir.

Por eso la preparación académica, no es garantía de un buen gobierno, sino las ganas de servir y el equipo que se elige para ello. El ser humano tiene la capacidad y el don de adquirir valores morales; unos en menor calidad y otros en mayor. Esa virtud o capacidad si se quiere, a todos se nos pueden adjudicar, pero no todos los aplicamos en nuestros campos o áreas de trabajo. Nuestro país vive tiempos difíciles, porque nos hemos dejado llevar por la cultura de la corrupción, que más bien es incultura, porque lo culto enseña pero en el buen sentido. Permitimos muchas cosas que no están bien, en el afán de ganar y luego nos quejamos de tanta corrupción. A que voy con todo esto?, pues que simple y sencillamente hoy le tocará gobernar al país, a un personaje que ha sido atacado; denostado y tachado de ignorante.

Aún no empieza y hay much@as que siguen agrediéndolo sin concederle el beneficio de la duda. Deberas que somos irresponsables cuando exigimos lo que no damos. El señor hoy es el presidente electo, y no es improvisado sinceramente hablando. Se forjó una intención que sostuvo por muchos años y ahora logra culminarla. Deberas que cada que escucho a alguien decir que es un pen…., recuerdo ese chiste que much@s conocemos y que trata de aquel hijo que le preguntaba a su padre: de quien era aquel palacio; de quien aquel carro último modelo; de quien aquel negocio próspero, y ha lo que respondía el padre: es de un pen…. pues si señores!!! hoy todos (no incluyó a las damas por respeto), quisiéramos ser ese tipo de p…. porque ahora si como dice el dicho: para pen… no se estudia. Pero como todas las cosas grandes y buenas cuestan: y, no todos queremos pasar sacrificios; pues dejemos a las personas que lo intentan y dejemos que en este caso, el tiempo sea el juez que determine si aquel esfuerzo; trabajo y persistencia, del ahora presidente electo, tenía como intención, precisamente esas ganas de servir a México.