El fallecimiento de la última pareja de Octavio Paz deja abierta la interrogante sobre el destino del legado y los derechos autorales del poeta mexicano.

El Nobel mexicano carecía de agente literario y su segunda esposa y viuda, fallecida este jueves, era la heredera del acervo literario y documental del poeta y ensayista, así como de sus derechos de autor. ¿Quién se hará cargo de su gestión?

Esa ha sido la preocupación que han expresado estudiosos y miembros de la comunidad cultural de México desde que desapareció la Fundación Octavio Paz, en 2003. La inquietud es que ese archivo pueda terminar en varias manos o fuera del país, como es el caso del de Carlos Fuentes, que se encuentra en la Universidad de Princeton, o el de Gabriel García Márquez, que fue vendido a la Universidad de Texas.

“Ojalá que la Secretaría de Cultura federal, en colaboración con alguna otra institución, pueda hacer algo al respecto para que el legado de Paz permanezca en México”, expresa en entrevista el escritor Mauricio Montiel Figueiras.

“Sólo hay que pensar en la cantidad de imágenes que tenía de Paz con tantos personajes con los que tuvo contacto; eso, más allá de los miles de documentos, son en sí todo un legado. Tantas páginas dedicadas a escrutar la idiosincrasia del mexicano, imaginemos los apuntes que debe haber al respecto de ese y otros temas, que son un legado universal muy importante para México”, añade el escritor, quien colaboró con Marie-Jo en la selección de fotografías para el catálogo de la exposición “En esto ver aquello”, con la que el Museo del Palacio de Bellas Artes celebró el centenario natal del poeta, en 2014.

Vía telefónica, la periodista Elena Poniatowska coincide. “Lo deseable sería que se quede en México”.

La Fundación Octavio Paz fue creada en diciembre de 1997 –apenas cuatro meses antes de la muerte del poeta y pensador, por iniciativa del entonces presidente Ernesto Zedillo- con la finalidad de estudiar, conservar y difundir el legado del autor de El laberinto de la soledad. Desde su desaparición, ninguna institución mantiene la vocación que tuvo dicho organismo.

Según reportes de prensa, la pintora rechazó entregar a la fundación los documentos, fotografías, correspondencia y otros materiales de su esposo y sostuvo tensas negociaciones con el director de la institución, Guillermo Sheridan, quien declinó del cargo en marzo de 2001.

“Es mi legado. Está bien establecido en su testamento que el archivo me pertenece, así que ya veré más adelante qué hago con él”, dijo en una entrevista con el diario Reforma en enero de 2001.

Pero nunca lo dio a conocer, al menos no públicamente.

El mismo Fondo de Cultura Económica desconoce qué pasará tras la muerte de su viuda, de acuerdo Juan Carlos Rodríguez, gerente editorial de la casa, consultada por este diario.

El escritor Braulio Peralta, autor del libro El poeta en su tierra y Los rostros de Octavio Paz, también ha expresado sus temores acerca del resguardo futuro del acervo.

“Lo más preocupante es el tema de los derechos de autor de Octavio Paz, la biblioteca de Octavio Paz, sus archivos, sus cartas. Marie José Paz ya está grande y me preocupa muchísimo que ella no haya accedido a que un agente literario llevara todo lo que tiene que ver con el legado de Octavio Paz, me preocupa mucho que el gobierno mexicano no tenga el bastión ni el respeto como autoridad moral para convencer a Marie-Jo de la necesidad de que ese archivo se quede en México y no se vaya, por ejemplo a Estados Unidos”, dijo a El Universal en una entrevista con motivo del 20 aniversario del fallecimiento del poeta, en abril pasado.

Fuente: www.elfinanciero.com