Por: Deyanira González

“Locamente enamorados al cabo de tantos años de complicidad estéril, gozaban con el milagro de quererse tanto en la mesa como en la cama, y llegaron a ser tan felices, que todavía cuando eran dos ancianos agotados seguían retozando como conejitos y peleándose como perros” (Cien años de soledad de Gabriel García Márquez). Leyendo a mi querido Gabo desde el Balcón  y cavilando los vínculos amorosos a edad avanzada.

¿Por qué creemos que el amor se muere o se distancia de nuestra pareja al presentarse los primeros síntomas de la edad? El amor no tiene fecha de caducidad, la madurez física no tiene nada que ver con la madurez en el amor, una relación puede desquebrajarse aun en la iniciación temprana de la misma ya sea por celos, egoísmo, exceso de obligaciones o falta de comunicación y de igual forma mantenerse estable al existir respeto, perseverancia, valores y confianza.

Una relación sexual satisfactoria es el producto de la admiración mutua, si, aunque suene cursi -las palabras románticas y una buena dosis de compresión y respeto- hacen en la cama milagros a pesar de los años, las dificultades y las carencias.

El amor no desaparece por la progresión de los años, si no que se transforma en otro tipo de amor, un amor sereno, apacible donde se disfrutan más las vivencias. El placer se convierte en ese cariñoso impulso natural de permanecer unido a la persona amada más allá de la pasión. Así lo explica el Psicólogo y sexólogo Esteban Cañamares de la Universidad Autónoma de Madrid  “Cuando uno es joven  busca un explorador con quien comerse el mundo, cuando uno es mayor, en cambio, busca compartir la quietud, la tranquilidad”, indica. Pero el interés por el amor es igual en todas las edades”.

Aunque físicamente la transformación de la imagen corporal es difícil de asimilar (más para sí mismo que para los demás) esto no determina que la sexualidad sea rechazada en la madurez, si bien disminuye; no así el deseo que puede conservarse o incluso a aumentar, aunque algunas veces se oculta para no ser criticados.

En ocasiones los hijos de padres divorciados creen que no deben planear un nuevo matrimonio o una nueva relación; la autoestima de saberse en edad avanzada disminuye considerablemente ya que la sociedad misma se ha encargado de estigmatizar este tipo de relaciones; exigiendo tanto al hombre como a la mujer estándares para la manifestación de la sexualidad.

El amor no tiene que ver solamente con la función de los órganos genitales, que no es otra cosa que un deseo provocado por un estímulo neuro – hormonal, es solo parte de la relación, el complemento lo da la afectividad, la fantasía y la emoción.

Como humano tendremos la necesidad de afecto mientras vivamos, abrazos, apapachos, caricias, etc., estudios recientes han demostrado que cuando los adultos mayores se vuelven a casar, disminuye notablemente el índice de padecimientos físicos.

Debemos convencer y convencernos que el tener deseo sexual no es anormal o inmoral, que la pasión no tiene nada que ver con la edad. Así que mí querido lector no renunciemos a ese contacto físico, a la ternura, a la calidez de un abrazo en la intimidad y al deleite de ese preámbulo lleno de sensualidad y romanticismo que tal vez con la prisa de la juventud no pudimos disfrutar y ahora con la tranquilidad de la madurez valoremos más.