Este centro espacial, inaugurado en 1982, se ha convertido en la principal atracción turística de Alabama y en él se puede saber todo sobre los cohetes espaciales.

La instalación donde se fabrican los cohetes de la NASA se encuentra en medio de plantaciones de algodón, a cientos de kilómetros de las plataformas de lanzamiento de Cabo Cañaveral, en Florida.

Desde los primeros satélites y astronautas estadounidenses, hasta los viajes de la Apolo a la Luna, los transbordadores espaciales y el Sistema de Lanzamientos Espaciales en el que está trabajando actualmente la NASA, la historia de los cohetes está íntimamente ligada a Huntsville, Alabama.

Apodada Rocket City, o la Ciudad de los Cohetes, Huntsville se transformó en un centro espacial vital gracias a Wernher von Braun y su equipo de especialistas alemanes, que se instalaron aquí en la década de 1950.

La ciudad era sede desde hacía tiempo del Arsenal Redstone del Ejército y del Centro Marshall de Vuelos Espaciales. Pero ahora está atrayendo una nueva generación de ingenieros, científicos y otros especialistas en tecnología. También de turistas. Niños y adultos que vienen a aprender al Campamento Espacial.

Fue von Braun, el primer director del Centro Marshall, quien propuso promocionar las bondades del lugar. Nació así el Centro Espacial y de Cohetes de Estados Unidos, que alberga uno de los tres cohetes de la nave Saturno V que fueron a la Luna.

Von Braun estuvo detrás también del Campamento Espacial, aunque no llegó a ver su inauguración en 1982. Desde entonces, unos 800 mil menores y adultos han asistido a sesiones instructivas de un día, un fin de semana o toda una semana, en las que se abordan temas como el espacio, los robots y la aviación.

El Centro Espacial y de Cohetes, que ofrece al visitante simulaciones de viajes en cohete, es la principal atracción turística paga de Alabama, según su directora ejecutiva Deborah Barnhart.

“Todos somos fanáticos del espacio y estas cosas nos encantan”, afirmó Barnhart.

Huntsville no vive de la historia exclusivamente. Siguen las investigaciones para mandar a astronautas nuevamente a la Luna y a Marte. “Miramos hacia el futuro, a los viajes espaciales. Tratamos de resolver los problemas de vivir y trabajar en el espacio”, expresó Bernhart.

El escritor Homer Hickam, que vive desde hace mucho tiempo en Huntsville y trabajó para la NASA antes de jubilarse, cuyo libro autobiográfico “Rocket Boys” inspiró la película “Cielo de Octubre”, dice que Cabo Cañaveral y Houston concentran toda la atención

“Pero tú observas esta enorme Saturno V y la única parte de la que Houston fue responsable fue… ni sé. Ese sector pequeño allí a la derecha”, comentó Hickam riéndose.

“Esta es probablemente la ciudad más científica de Estados Unidos”, manifestó un exempleado del programa de la Apolo hoy jubilado, Billy Neal, docente voluntario.

Miss Baker, el “mono ardilla” que viajó por el espacio antes que los astronautas del Mercury en 1959, está enterrado en el Centro Espacial y de Cohetes. Los asistentes a los campamentos a veces dejan bananas en su tumba.

Cerca de mil visitantes de todo el mundo asisten a los campamentos una semana típica de verano. Lanzan pequeños cohetes y experimentan lo que se siente al caminar por el espacio mientras cuelgan de unos arneses o se zambullen en tanques de agua parecidos a los usados por los astronautas durante sus prácticas, aunque más pequeños.

Se sientan en reproducciones de cabinas de las naves espaciales que hacen simulacros de aterrizajes en Marte y también simulan ser controladores de vuelos. Incluso viven en dormitorios que parecen estar en la Luna o Marte.

Las simulaciones “son tan realistas como pueden ser”, dijo la astronauta Dottie Metcalf-Lindenburger, quien asistió a una Academia Espacial para estudiantes mayores en 1990 y viajó en el Discovery en el 2010 como instructora de la NASA.

Su objetivo, dijo, es mostrarle a los visitantes que “lo que hacen en la semana no es muy distinto de los que hicimos en el programa y de la preparación para un viaje espacial real”.

Mientras Metcalf-Lindenburger se despedía de los casi mil “graduados” de la semana, otra graduada, Serena Aunon-Chancellor, circulaba alrededor de la Tierra en la Estación Espacial Internacional.

Entre las personas que participaron del Campamento Espacial figuran numerosos ingenieros y científicos, dos de los cuales vivieron en la estación espacial, y el fundador de Space X, una empresa espacial privada, Elon Musk.

“Queremos inspirar a la gente a la que le gusta la aviación”, dijo Barnhart. “Estos muchachos que tenemos aquí algún día irán” al espacio exterior.

Fuente: www.elfinanciero.com