Ante la necesidad de impulsar el diseño tecnológico para la atención de la salud en México, estudiantes de diseño industrial de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) desarrollaron dispositivos biomédicos enfocados en atender padecimientos geriátricos, musculares, dentales, autismo, sordera, entre otros.

Santiago de Querétaro, Querétaro. – Estos dispositivos son parte de los objetivos académicos de la asignatura de Diseño V, a cargo de los docentes de esta carrera —perteneciente a la Facultad de Ingeniería— Héctor López Aguado y Alejandro Salinas Aguilar, quien señaló que la finalidad es que los estudiantes desarrollen propuestas innovadoras que atiendan problemáticas de salud específicas, con la viabilidad suficiente para llevarse al mercado a través de la propiedad intelectual o la transferencia tecnológica.

“Es la primera generación que trabaja particularmente en dispositivos médicos, esto por la reestructuración del plan de estudios de la carrera, que ya tiene 10 años y que ha buscado una presencia importante en la Facultad de Ingeniería. Cada uno de los proyectos pasó por etapas de entrega y documentación basada en el protocolo de tesis de ingeniería, lo que los hace más completos e integrales. Anteriormente generamos casos de éxito que, además del registro de propiedad intelectual, promovieron la vinculación con otras instituciones. Buscamos que los buenos proyectos de desarrollo tecnológico y comercial no se queden como prototipos, sino que se puedan llevar al mercado, en una primera instancia, a través de la universidad”.

Atención al autismo y terapias del lenguaje

La estudiante María del Carmen Malagón Leal desarrolló “Escribano”, un dispositivo ajustable que, mediante pequeñas restricciones, permite a los niños de cinco a siete años con trastorno del espectro del autismo (TEA) desarrollar el movimiento de los segmentos finos de su muñeca, facilitando su comunicación escrita.

Señaló que el TEA contempla alteraciones de desarrollo de diversas funciones del sistema nervioso central, que se caracterizan por la presencia de dificultades en las áreas sociales, comunicativas o cognitivas, y que hasta el momento no se cuenta con dispositivos que ayuden a las terapias que requieren los pacientes.

“Este ya es mi proyecto de tesis. Surgió al interactuar con niños con autismo, un desorden al que apenas se le ha puesto atención, en 2016 fue reconocido por la Secretaría de Salud como un trastorno que requiere atención. Atiende las necesidades de diferenciación segmentaria de los niños. En un principio se utilizaban costales con arroz que generaban peso logrando bajar el brazo del niño, pero al ver que no eran eficaces ni lograban un buen equilibrio, las terapeutas diseñaron sus propios instrumentos de terapia utilizando máquinas de costura convencionales e introduciéndoles cierto peso.

Detalló que el problema de escritura, llamado diferenciación segmentaria, es común en 90 por ciento de los niños con autismo.

“Existen dos términos que rigen el desarrollo del ser humano: el céfalo-caudal, que parte del control de la cabeza hacia las extremidades, y el próximo distal, donde se controla del centro a extremidades como las falanges y muñecas, o segmentos finos y que es donde se desarrolla el problema. El dispositivo fija la posición correcta de los segmentos finos y la muñeca del paciente para que pueda desarrollar cómodamente la motricidad fina. Ya está adaptado para usarse en niños zurdos o diestros”.

Subrayó que en México no existe una industria que atienda las necesidades de los niños con autismo, por lo que este diseño está en trámite de propiedad industrial y se visualiza para su comercialización.

La estudiante Regina de la Torre Arias, diseñó “Bowi”, dispositivo lúdico auxiliar para terapias de lenguaje en niños sordos que cuentan con un implante coclear, que es un dispositivo que les permite recuperar la audición.

“Se trata de un juguete que emite vibraciones como lo hace la tráquea cuando las cuerdas vocales producen un sonido. La idea es que ellos puedan también ‘sentir’ las palabras al momento de accionarlo. Para los niños es más fácil repetir y sentir las palabras que solo repetirlas. Muchas veces, en lugar de escucharlas, repiten el movimiento de los labios. Trabajé en este diseño para que funcione como auxiliar en las terapias de los niños de tres a seis años, que es la edad en que suelen recibir los implantes”.

El dispositivo, que trabaja con tecnología Arduino, motores vibradores y un sistema para el registro y reproducción de sonidos, fue diseñado como juguete para generar un sentido de apropiación e identidad en los niños, así como incrementar su aprendizaje.

“Lo que buscamos es que con ‘Bowi’ ellos se sientan identificados y parte de un grupo para que se desarrollen de mejor manera. Hay que tomar en cuenta que estos niños suelen sentirse aislados en su entorno por la carencia de sonidos y los únicos con quienes establecen vínculos de comunicación son sus padres”.

Cicatrización a través de luz ultravioleta y atención a la escoliosis

La estudiante Selene Sarahí Coronado Torres desarrolló “PreveDerm”, un dispositivo generador de luz ultravioleta de banda estrecha, controlado con una aplicación para teléfonos móviles coadyuvante en la prevención de cicatrices queloides, que surgen por el exceso de colágeno en procesos tardíos de cicatrización y la deficiencia de vitamina D3 suministrada por la luz ultravioleta de banda estrecha del sol al cuerpo humano.

“El dispositivo genera esta luz por tiempo controlado en la aplicación móvil vía Bluetooth; se determina por factores como la edad o el tipo de piel. El objetivo es prevenir la formación de las cicatrices queloides, sobre todo en personas recién operadas o que sufrieron un accidente y se encuentran en proceso de recuperación, a través de un tratamiento en consultorios utilizando el dispositivo de 21 días a tres meses aproximadamente”.

La alumna Laura Ivette Hernández Tinajero diseñó “Liv 60 Destens”, un descompresor muscular dirigido a personas de la tercera edad que padecen escoliosis degenerativa.

“Investigué sobre terapias que actualmente se aplican a estos pacientes y encontré la llamada ‘tens’, basada en la estimulación eléctrica y de ahí diseñé esta faja ajustable con cuatro puntos de estimulación y que puede ser utilizada en las partes baja y superior de la espalda en sesiones de 15 minutos. Cuenta con un dispositivo para aumentar o disminuir la intensidad de acuerdo con las necesidades del paciente, lo que permite al usuario acceder a estas terapias en su propia casa y evitar trasladarse a una clínica”.

Alternativas para la diabetes y la onicofagia

Para facilitar el uso indicado de insulina para pacientes con diabetes mellitus tipo 1, la estudiante Gloria Fernanda Salinas Villalobos presentó “D1N”, un dispositivo ergonómico diferenciador de este medicamento.

Prima Cup, copa menstrual del alumno César Chávez Hernández. Diseño Industrial UAQ.“Hay pacientes que no usan estas jeringas en público porque se les prejuzga respecto a lo que se inyectan. Eso pone en riesgo su salud porque tienen que aplicarse el medicamento en horas precisas del día. Además, trabajé en modificar el mecanismo interno de la jeringa, para que extraiga solo la dosis indicada y que la persona pueda trasladarla a cualquier lado”.

Respecto a la onicofagia, que es el hábito de comerse las uñas principalmente por problemas de ansiedad, el alumno Víctor Augusto González Martínez presentó “Dentastic”, dispositivo que separa la mandíbula del maxilar para evitar que hagan contacto los dientes incisivos a la hora de morder, con un aplicador para que el usuario no tenga que meter la mano en su boca para colocarlo.

Alternativas para el ciclo menstrual

Los estudiantes de diseño industrial de la UAQ dieron a conocer, además, “Mi segunda piel”, una prenda íntima que ofrece medición y monitoreo sobre la humedad de las toallas femeninas que se usan durante el ciclo menstrual, mediante un dispositivo con tecnología Bluetooth, que envía esa información a la usuaria a través de una aplicación para teléfono móvil, desarrollado por la estudiante Fátima de los Ángeles Alcántar Rodríguez; así como “Prima Cup”, copa menstrual, del alumno César Chávez Hernández, que se adapta a las medidas y necesidades de las mujeres que comienzan a experimentar su uso.

“A pesar de ser ecológica, saludable, reutilizable y más económica, existe una desconfianza hacia la copa menstrual, que parte del desconocimiento que todavía existe de ella. Uno de los puntos es que existen diferentes tamaños y por lo mismo muchas mujeres no saben cuál es su talla. Lo que hicimos fue una copa parecida a las que ya existen en el mercado pero que puede adaptarse a las medidas que la mujer necesita. Esto lo puede lograr disminuyendo sus niveles a través de un cortador transversal que viene incluido en el producto. La idea es que la copa se adapte a la persona y no al revés”.

La presentación incluyó también “Rest On”, una estructura que bloquea la exposición de la luz, aísla el ruido exterior y permite un intercambio térmico, para personas que, por motivos laborales o viajes frecuentes, alteran o modifican sus ciclos biológicos y requieren de procesos regenerativos y el ingreso a la etapa del sueño confortable y reparador, de la estudiante Ilse Robledo Villafranca.

Asimismo se dio a conocer el “Assitren”, un movilizador para pacientes geriátricos con dependencia grado III, diseñado por la estudiante Esmeralda del Llano Montes, con una estructura modular adaptable para las necesidades del usuario; y “Oidosan”, producto elaborado con materiales biodegradables que fomentan la correcta limpieza de los oídos y evitan la formación de tapones provocados por el uso indebido de hisopos de algodón —o cotonetes— que no están elaborados para esos fines, de María Viridiana López Ángeles.

Conacyt