El país ha incrementado el número de pacientes que se someten a tratamientos de pérdida de peso, sin importar si cuentan o no con los recursos económicos.

Primero, los brasileños empezaron a engullir comida chatarra. Ahora están clamando por drogas para bajar de peso.

Brasil, donde la tasa de obesidad ha aumentado durante la última década, ahora es el mayor impulsor de crecimiento para los tratamientos de pérdida de peso en el mundo y el segundo mercado para Saxenda, el medicamento líder en la industria de Novo Nordisk.

Las cinturas se han expandido después de que el país se convirtiera en un objetivo clave para los fabricantes de alimentos envasados.

Ya sea que tengan los recursos o no, un número cada vez mayor de pacientes frustrados están pagando más de 150 dólares al mes de sus propios bolsillos por los medicamentos.

“Tenemos una gran cantidad de gente que viene aquí pidiendo Saxenda”, señaló Bruna Kury, una doctora de Río de Janeiro. Algunos incluso han comenzado a usar el tratamiento antes de visitar su consultorio ubicado en el suburbio costero de Barra da Tijuca, comprando el medicamento sin receta médica, indicó.

Una epidemia mundial de obesidad está abriendo nuevas vías de crecimiento para la industria farmacéutica en países en desarrollo como Brasil y otros mercados más allá de Estados Unidos, donde casi cuatro de cada diez adultos entran en esa categoría.

Más de 700 millones de personas son consideradas obesas en todo el mundo, lo que aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer, y eleva los costos de la atención médica.

Después de los lanzamientos en México y Chile, Novo planea llevar el medicamento inyectable a otros dos países latinoamericanos, que se sumarán a su lista de más de tres docenas de mercados a nivel mundial. La compañía también citó ventas mejores de lo esperado en lugares que van desde Medio Oriente hasta Corea del Sur.

En Brasil, como en todas partes –con la excepción de los programas limitados en Dinamarca y los Emiratos Árabes Unidos– los costos de los medicamentos para la obesidad no están cubiertos por el sistema de salud estatal.

“Estamos sorprendidos por el uso y la voluntad de pagar de su bolsillo”, dijo en una entrevista Lars Fruergaard Jorgensen, máximo ejecutivo de Novo. “Vemos un crecimiento más fuerte fuera de Estados Unidos que en EU.”

Las encuestas realizadas antes de las elecciones presidenciales de Brasil mostraron que la salud –la segunda mayor asignación en el presupuesto del gobierno– es una de las principales preocupaciones de los votantes, según los medios de comunicación locales. La administración del presidente recientemente electo Jair Bolsonaro planea una auditoría inmediata del gasto en salud.

Tatiana Chaves, que vive en el acaudalado barrio de Ipanema, en Río de Janeiro, refirió que redujo su peso desde un nivel que amenazaba su vida de más de 400 libras a 230 libras (cerca de 181 a 104 kilogramos) a través de la cirugía bariátrica, ejercicio, dieta y, por último, medicamentos, que pudo comprar con el apoyo de su padre. Perdió las últimas 30 libras con Saxenda, pero se vio obligada a dejarlo por el costo.

El apetito por los tratamientos para bajar de peso en esta nación sudamericana de más de 200 millones de personas refleja un creciente problema de salud que en muchos casos requiere medicamentos, además de cambios en la dieta y ejercicio, según los médicos.

La tasa de obesidad en Brasil ha aumentado a más del 22 por ciento, una tendencia que atribuyen a los alimentos poco saludables, a la falta de actividad física y a que las personas que permanecen en casa para evitar la violencia en algunas áreas. Los genes también juegan un papel.

Brasil sólo va por detrás de Estados Unidos, con cerca de una quinta parte de las recetas de medicamentos para la obesidad a nivel mundial, según Novo, que citó datos de la firma de investigación IQVIA. EU ocupa más de un tercio del mercado.

“El número de recetas puede ser alto en comparación con otros países”, mencionó María Edna de Melo, presidenta de la Asociación Brasileña para el Estudio de la Obesidad y el Síndrome Metabólico. “Pero sigue siendo muy baja si la comparamos con el número de pacientes que necesitan el tratamiento”.

Las compañías de alimentos se han vuelto cada vez más agresivas para asegurar que los productos de bajo costo estén ampliamente disponibles, lo que contribuye al aumento de peso en países como Brasil.

También presionan a los gobiernos para que se postergue la aplicación de impuestos sobre refrescos o leyes que podrían perjudicar las ventas, de acuerdo con Marion Nestle, especialista en nutrición, alimentos y salud pública de la Universidad de Nueva York.

Eso ayuda a explicar por qué las compañías farmacéuticas han comenzado a centrarse en mercados emergentes como Brasil, Rusia, India y China, que se pronostica que ayudarán a impulsar un aumento de más de tres veces el tamaño del mercado de medicamentos para la obesidad hasta 2021, según la consultora londinense Visiongain.

Se proyecta que las ventas globales de Saxenda se duplicarán a más de mil millones de dólares en seis años.

Aunque los pacientes deben obtener una receta para comprar el medicamento, a menudo no es necesario en las farmacias de Brasil, dijeron los médicos.

Fuente: www.elfinanciero.com

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