La primera gran exhibición de arte sudafricano en México estará dedicada a reflexionar sobre el final de la vida.

El Apartheid (1948 a 1991), las crisis de salud como la del VIH en los años 90 y una espiritualidad ancestral han marcado en Sudáfrica las formas de la muerte. Pero a diferencia de México, ese país carece de una iconografía funeraria, advierte el antropólogo senegalés Ery Cámara, quien es curador de la primera gran exhibición de arte sudafricano en México, la cual estará dedicada, precisamente, a reflexionar sobre el final de la vida.

“La muerte está presente en el panorama sudafricano por varios problemas sociales y en ese sentido su interpretación por artistas actuales que utilizan la instalación, la fotografía, la escultura, la pintura o el dibujo, nos informa y nos previene del acecho mortal”, dice Cámara.

Son 33 los artistas que forman parte de la muestra Hacer noche, que se inaugura el 4 de noviembre en Oaxaca, una de las ciudades donde se celebra la tradición del Día de Muertos y la mayor región de población afrodescendiente en México. Bajo la coordinación del curador Francisco Berzunza -quien recibió parte de su formación en Sudáfrica-, la exposición pretende establecer un diálogo entre los artistas y el público de México, donde la muerte se representa desde tiempos prehispánicos.

Entre los expositores figuran William Kentridge, Premio Princesa de Asturias 2017, quien realizará una obra audiovisual in situ de gran formato, como las que traerán Simphiwe Ndzube o Marlene Dumas y el artista conceptual Kendell Geers, conocido por la violencia implícita en su trabajo, en el que la muerte es un tema, junto al sexo y las religiones,

De acuerdo con el experto senegalés, los rituales de alguna forma hermanan a las culturas, a pesar de provenir de dos continentes distintos. “Estas obras son aproximaciones a la muerte muy diversas entre sí. Es la belleza de este encuentro, porque precisamente podemos hallar ciertos reflejos, esa posibilidad de compenetración permite un intercambio muy original”.

Hay una parte de la relación con la muerte que es más común en las distintas culturas de Sudáfrica y México: el culto a los ancestros, añade Cámara. En algunos rituales sudafricanos, simbólicamente, los muertos se quedan en el mundo de los vivos, pues se guardan sus restos como cenizas o una representación que se venera. Otra forma de rendir culto es mediante ofrendas, con cantos y peticiones de protección.

“El muerto no es alguien que se haya ido, simplemente se ha transformado en un ancestro protector que se venera; se alude a ellos de una forma que parece que están vivos”, comparte el curador. “Cuando alguien muere, se reconoce el duelo por la despedida, pero se celebra igualmente el vínculo con el difunto, es una despedida a la materialidad y una bienvenida a la espiritualidad, en ese sentido, se amplía la relación a nivel familiar y colectivo”.

En la muestra, que tendrá dos sedes principales, el Centro Cultural Santo Domingo y el Centro Cultural Académico San Pablo -entre otros-, se exhibirán más de 200 piezas de 1955 a la fecha, con inauguraciones del 4 al 10 de noviembre. Todas las exposiciones estarán abiertas al público hasta el 5 de febrero de 2019.

Fuente: www.elfinanciero.com

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