“Perfectos Desconocidos”

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Por: Lic.Ernesto Lerma, titular de la columna y sección periodística.
Mi 9 de calificación a la popular cinta nacional “Perfectos Desconocidos” (Cineasta/Director/Guionista: Manolo Caro, Año: 2018, Genero Fílmico: Comedia/Drama/Tragedia, País: México, Elenco/Reparto de Actores/Estrellas: Cecilia Suárez/Miguel Rodarte/Mariana Treviño/Bruno Bichir/Ana Claudia Talancón/Manuel García-Rulfo/Franky Martín, Duración: 104 Minutos, Clasificación: B)…Estupenda producción mexicana muy al estilo personal de su realizador, que por su forma y fondo toca temas importantes en una historia universal de como guardamos secretos en los celulares. 
 
El realizador mexicano Manolo Caro cierra exitosamente el finalizado año 2018 estrenando la cinta “Perfectos Desconocidos”, que es la versión nacional de una generosa comedia italiana en 2016 que roza la farsa y la tragedia que a su vez ha tenido populares remakes en España y Francia en 2017. Esta cinta pone al descubierto nuestra dependencia tecnológica, aderezada por el director con el espíritu caótico, pasional, hilarante que poseemos los latinos, y en especial los mexicanos, para resolver las cosas ya que el teléfono portátil contiene todos los secretos del que lo posee. En la sinopsis oficial de esta trama, un grupo de amigos de toda la vida proponen un juego para la cena que es el de poner sus celulares sobre la mesa y escuchar las llamadas como el de leer en voz alta los mensajes que reciban cada uno. No tardan en darse cuenta de que no se conocían tan bien como creían. El eclipse lunar coincidente augura una noche desastrosa, pues aunque se conocen de toda la vida, salen a flote mentiras y secretos que amenazan sus amistades y matrimonios. Esta historia que se mantiene en cada instante con los nervios de punta al público, con las siete personas que son tres parejas y un soltero, amigos de muchos años, proponen un juego durante una cena mostrando a todos lo que les llega al móvil, con las llamadas y los mensajes, en altavoz. Así, con las verdades incómodas, las complicidades inesperadas y los secretos embarazosos que salen a la luz, haciendo que la reunión se torne tensa y hostil. Al mismo tiempo se amplifican los conflictos ya existentes entre los distintos matrimonios y ponen de manifiesto no sólo que se mentían y se engañaban mutuamente, observando que en realidad ninguno de ellos se conoce tan bien como pensaban. La cinta mexicana sigue la misma pauta argumental que sus antecesoras con tres parejas de casados que son amigos desde la infancia salvo por una de ellos (Ana Claudia Talancón) se reúnen para cenar con un amigo divorciado (Franky Martín). La expectativa sobrevuela el ambiente, pues al parecer éste finalmente presentará a su nueva novia. Lo peculiar de la velada es que deciden jugar y colocar los celulares sobre la mesa para leer cualquier mensaje o compartir las llamadas que reciban en su transcurso. Sin embargo, la información que resguarda ese aparato pequeño e indefenso tal vez no debería ser del dominio público.
Caro el también realizador de la popular serie televisiva “La casa de las flores”, y los taquilleros largometrajes “No sé si cortarme las venas o dejármelas largas” (2013), “Amor de mis amores” (2014), “Elvira, te daría mi vida pero la estoy usando” (2015) y “La vida inmoral de la pareja ideal” (2016) sigue la trama al pie de la letra de la película italiana original, con todo y gags, casi con exactitud cronométrica, donde sí existen retoques en el ritmo, y esta adaptación mexicana pasa necesaria tijera en algunos pasajes, por lo que es más sucinta donde tiene que serlo. Donde no, se toma su tiempo para abrazar los aspectos más verosímiles de su premisa y subirle dos rayas a la intensidad del melodrama, algo para lo que su elenco coral tiene aptitud de sobra. Sin mayores modificaciones, la cinta encaja con comodidad en el cuerpo de trabajo de Caro. Aquí también se hace presente su universo citadino y tragicómico de dobles morales, visto en sus otros filmes de comedia y drama en mayor o menor medida, aderezado con su ya tradicional dirección artística de colores saturados. Bien dicen que no se arregla lo que no está roto, y si algo logra el cineasta mexicano en esta producción cinematográfica, es pulir esta historia pertinente para todo aquel que se relacione con la sociedad vía las gustadas y populares redes sociales como lo son el Facebook y el WhatsApp. Cierto es que, en cualquiera de sus presentaciones, “Perfectos Desconocidos” es una reflexión relevante sobre las formas en que la tecnología se ha integrado, para bien o mal en nuestras relaciones y nuestra privacidad, puede que esta nueva iteración no traiga mucha novedad a la mesa, pero el nombre en la calidad de la visión de su director y el total carisma de sus protagonistas bastan para acercar esta necesaria historia a las audiencias mexicanas. Si no has visto las versiones anteriores, la mexicana es un muy buen punto de partida que vuela demasiado cercana al amparo de sus antecesoras, aunque le inyecta los obvios modismos nacionales. Para acompañar los momentos de histeria a la perfección, el director agregó canciones de la banda Timbiriche que intensifican el caos. Por ejemplo el momento con el éxito de la canción “Besos de Ceniza”, pero no te adelanto más para no dar spoilers. De nuevo vemos la mancuerna perfecta que realizan la estrella Cecilia Suárez y Caro con su actriz fetiche, porque el director reunió un elenco ideal con algunos de los nombres más reconocidos en la industria como Mariana Treviño, Bruno Bichir, Miguel Rodarte, Ana Claudia Talancón, Manuel García-Rulfo y Franky Martin. La buena química que desprenden probablemente es por la estupenda relación que varios de ellos tienen fuera de cuadro que se sustenta plenamente la larga y entrañable relación entre los protagonistas. En algún punto uno de ellos atisba que los conoce perfectamente y no hay nada que podría sorprenderlo y parecería cierto, hasta que el conflicto toca a la puerta en la historia. No obstante, son tres los nombres los que se lucen por encima de todos con Treviño, Bichir y Martín en particular que sobresalen del resto.

Mi 9 de calificación a esta versión mexicana de “Perfectos Desconocidos” que el director Manolo Caro hace a su pleno estilo, en la que los problemas en ella no son ajenos a nadie. Tan pasionales como somos los mexicanos, el conflicto en la mesa fácilmente podría suceder en cualquier grupo de amigos. Es una historia universal gracias a la forma en que hemos dejado que un celular y sus apps controle nuestras vidas. En esta cinta verás tu propio espejo, ya que no es a través de un personaje, sino de las siete personas en la mesa, pues cada uno almacena su vida personal en un dispositivo celular. Cuántos pensamos que por tener una contraseña, nuestros secretos nunca nos alcanzarán, sentimos que nada pasa porque todo está en una nube, pero no hemos dimensionado las consecuencias que tiene a lo que guardamos en esta caja negra que es el celular, porque toda la historia transcurre en una sola noche, durante una cena que parecía una simple reunión de amigos. Así, mientras observamos todo, también sentimos que somos parte de la mesa entre las copas de vino, las discusiones acaloradas y los secretos que están a punto de reventar. A través del personaje de la psicóloga Eva, bien interpretado por la actriz tamaulipeca Cecilia Suárez, vemos una gran crítica a cómo nos hemos herido nosotros mismos, a nuestras inconformidades. Por otra parte en el papel de Flora encarnada por Mariana Treviño, vemos el personaje más catártico, quien comete errores por tratar de salvar a todos, pero no se da cuenta de que le ven la cara. En su fondo Caro es incisivo al coquetear con temas como la creencia en Dios, la homosexualidad, el desempleo mediante diálogos provocadores para el sector conservador, pero sólo son pequeños roces, apuntes con el suficiente ímpetu como para florecer o crearle una identidad propia. Con tantos remakes en cintas por venir que hay otros más de “Perfectos Desconocidos” como el turco, el griego, el brasileño, el suizo, el alemán, el ruso, el coreano y una coproducción entre Líbano y Egipto han desgastado ya la fórmula, especialmente porque hay pocas diferencias sustanciales entre ellos. Uno de los puntos temáticos clave de la película es la tolerancia hacia el otro si hay una plena aceptación con el dominio del prejuicio y los estigmas, así que el hecho de que se realice esta producción mexicana es sinónimo de que nuestro país se suma a un fenómeno mundial.
Lic.Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.

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