El líder norcoreano habló, con ayuda de los intérpretes presentes en su encuentro con Donald Trump, sobre sus expectativas de la cumbre.

Si la cumbre del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un pasa a la historia, podría ser por un hecho casi seguramente inédito: el mandatario norcoreano respondió a una pregunta espontánea de un periodista estadounidense.

Y momentos después, como para demostrar que no había sido un accidente, respondió a otra.

Con aire confiado y una voz ronca, Kim respondió sin vacilar cuando un periodista acreditado en la Casa Blanca le pidió su opinión sobre las perspectivas de la cumbre.

«Todavía no se puede decir. No haré pronósticos, pero siento instintivamente que se producirá un buen resultado», afirmó.

Los reporteros no habían tenido la oportunidad de hacer preguntas a Kim durante sus tres cumbres con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, y sus cuatro encuentros con el mandatario chino, Xi Jinping.

En junio, Kim hizo oídos sordos a las preguntas durante su primera cumbre con Trump, en Singapur. En 2013, durante la inauguración de un museo de guerra en Pyongyang, le gritaron preguntas a las que tampoco respondió.

El primer periodista que obtuvo una respuesta el jueves fue David Nakamura, del Washington Post, como miembro del grupo que tenía acceso cercano a los mandatarios.

«Pregunté a Kim Jong-un si confiaba en llegar a un acuerdo con @realDonaldTrump», tuiteó Nakamura. «Respondió: ‘Todavía no se puede decir. No diría que soy pesimista'».

Poco después, al tener acceso al inicio de la última jornada de la cumbre, Kim respondió a preguntas de The Associated Press, Reuters y Bloomberg, entre otros.

El líder norcoreano consideró que sería una buena idea abrir una oficina de enlace de Estados Unidos en Pyongyang y detalló, con la ayuda de una intérprete, que no estaría en Hanói si no estuviera dispuesto a hablar sobre la desnuclearización.

Los intérpretes Yun-hyang Lee, por Trump, y Sin Hye Yong, por Kim cumplieron una función crucial.

Por lo general, las preguntas a los gritos no se traducen, pero ya que Trump respondía, parecía natural que Kim hiciera lo propio. Los intérpretes tradujeron e interpretaron. Adicionalmente, Kim se prestó al juego.

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