La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, dijo que se requiere un sistema fiscal empresarial que refleje los cambios económicos globales, apoye a las economías de bajos ingresos y reconozca modelos digitales.

Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que al mundo le urge adoptar un nuevo sistema fiscal empresarial que refleje mejor los cambios de la economía global, incluya las necesidades de las economías de bajos ingresos y obedezca a los nuevos modelos de negocio basados en tecnología.

“Quizá sea difícil, pero es posible crear un sistema de tributación empresarial que refleje mejor los cambios en la economía mundial. La percepción del público de que las grandes empresas multinacionales pagan pocos impuestos ha dado lugar a exhortaciones políticas para que se tomen medidas urgentes”, dijo en el marco de la conferencia ‘Tributación Corporativa en la Economía Global’.

En el evento, celebrado en el Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE por sus siglas en inglés) en Washington, Lagarde identificó tres razones que hacen que la adopción de un nuevo enfoque sea una tarea urgente:

1. La facilidad con la que las multinacionales parecen evitar pagar impuestos que, junto con la disminución observada en los últimos 30 años de las tasas de impuesto que pagan las empresas, “socavan la fe en la equidad del sistema tributario en general”.

2. La situación actual es especialmente nociva para los países de bajo ingreso, ya que los priva de entradas que los ayudarían a lograr un mayor crecimiento económico, reducir la pobreza y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030.

«Por mucho tiempo las economías avanzadas han sido las que han definido las reglas de tributación internacional de las empresas, sin considerar cómo afectarían a los países de bajo ingreso», dijo.

Por ejemplo, un análisis del FMI muestra que los países ajenos a la OCDE dejan de percibir aproximadamente 200 mil millones de dólares en ingresos al año, o alrededor de 1.3 por ciento del PIB, debido a las empresas que trasladan sus beneficios a jurisdicciones de baja tributación.

“Estos países deben tener un sitio en la mesa. La Plataforma de Colaboración en materia tributaria, una iniciativa conjunta del FMI, el Banco Mundial, la OCDE y las Naciones Unidas es una ayuda en este sentido”, advirtió.

3. Responder al surgimiento de modelos de negocio muy rentables, basados en tecnología y altamente digitalizados. «Son modelos que dependen de activos intangibles, como patentes o software que son difíciles de valorar. Además, demuestran que suponer que los ingresos y beneficios están vinculados a la presencia física es una idea ya caduca», dijo.

De igual forma, señaló la contribución del FMI para apoyar a los países en el diseño de políticas fiscales. En un estudio del Fondo Monetario Internacional se analizan varias opciones en función de tres criterios básicos: abordar mejor el problema del traslado de beneficios y la competencia tributaria; superar los obstáculos administrativos y legales a la reforma; y garantizar el pleno reconocimiento de los intereses de los países emergentes y en desarrollo.

“La arquitectura tributaria internacional de las empresas está hoy fundamentalmente desactualizada. Un replanteamiento del actual sistema que permita abordar las causas fundamentales de sus deficiencias es algo que puede beneficiar a todos los países, incluidos los de bajo ingreso”, apuntó.

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