«Entre Navajas y Secretos»

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Por: Lic.Ernesto Lerma, titular de la columna y sección periodística.
Mi 9 de calificación al entretenido filme hollywoodense «Entre Navajas y Secretos» (Cineasta/Director/Guionista: Rian Johnson, Año: 2019, Género Fílmico: Comedia/Misterio/Suspenso, País: Estados Unidos, Elenco/Reparto de Actores/Estrellas: Ana de Armas/Chris Evans/Daniel Craig/Jamie Lee Curtis/Toni Collette/Don Johnson/Michael Shannon/Katherine Langford/Lakeith Stanfield/Jaeden Martell/M. Emmet Walsh/Riki Lindhome/Joseph Gordon-Levitt/Frank Oz/Christopher Plummer, Idioma: Inglés, Clasificación: B, Nombre/Título Original: «Knives Out», Duración: 130 Minutos)…Estupenda cinta que tiene la esencia con las novelas en intriga y asesinatos de la escritora inglesa Agatha Christie, pero el toque de humor cínico y negro propio del cine actual.
Sin lugar a dudas uno de los mejores filmes del año 2019 que ya está llegando a su final aquí está ya la crítica de «Knives Out» que en castellano y español ha sido titulada como «Entre Navajas y Secretos» en México y en Hispanoamérica y «Puñales por La Espalda» en España, es una película de comedia policíaca y de misterio americana, escrita y dirigida por el guionista y director de cine estadounidense Rian Johnson que ya nos ha entregado estupendos filmes como «Brick» (2005), «The Brothers Bloom» (2008), «Looper» (2012) y «Star Wars: El Último Jedi» (2017). La cinta se presentó con éxito de crítica y público en el pasado Festival Internacional de Cine de Toronto 2019. El reparto de estrellas hollywoodenses es espectacular en el filme con Daniel Craig, Chris Evans, Ana de Armas, Jamie Lee Curtis, Toni Collette, Don Johnson, Michael Shannon, Katherine Langford, Lakeith Stanfield, Jaeden Martell y Christopher Plummer, todos sumidos en un misterio contemporáneo de esos en los que ningún personaje puede abandonar la habitación en donde todo ha ocurrido. No es extraño entonces que el propio Johnson haya aceptado una fuerte influencia de películas hechas con historias en ese estilo propias de la escritora Agatha Christie, como en su formidable producción fílmica.
Aquí Plummer interpreta al patriarca de una familia adinerada y que muere después de una fiesta por lo que los personajes de Craig y Stanfield deben resolver el misterio y atrapar a los responsables en la sinopsis oficial de la trama, cuando el renombrado novelista del crimen Harlan Thrombey es encontrado muerto en su propiedad justo después de cumplir 85 años de edad, el curioso y elegante detective Benoit Blanc se alista misteriosamente para investigar. Desde la disfuncional familia de Harlan hasta su devoto personal, Blanc examina una red de pistas falsas y mentiras egoístas para descubrir la verdad detrás de la muerte prematura de Harlan. Se moverá con los integrantes de una familia interesadas para tratar de descubrir la verdad tras la muerte del millonario escritor. El detective Blanc llega a la gran pantalla con un gran misterio que resolver y un elenco de lujo. El renombrado novelista Harlan Thrombey (Christopher Plummer) ha muerto en su mansión justo después de su 85 aniversario. El inspector tendrá que moverse en busca de la verdad y quieren ponerle zancadillas de forma constante para evitar que descubra al asesino y que hará que tenga que investigar a cada una de las personas que podrían estar relacionadas con este extraño fallecimiento, pero no lo tendrá nada fácil.
Como un último Jedi capaz de someter al imperio corporativo y la inercia nostálgica de los fans para hacer algo original con la saga de «Star Wars» y, de paso, tambalear el equilibrio de la Fuerza con el resultado, Rian Johnson, debutó en el cine tomando impulso en sus intereses literarios. Fue con la cinta «Brick», una erudita revisión adolescente de los códigos de la novela negra que llevaba el tono duro y severo del escritor Dashiell Hammett a los pasillos de un instituto. En esta su quinta película oficial, el director ha vuelto a esas raíces para saldar una deuda pendiente con otro gran referente de su biblioteca: las novelas de misterio de Agatha Christie. Y lo hace con el mismo requiebro posmoderno, de tono juguetón y colmillo afilado, que suele aplicar a todos sus trabajos.
Esta es una pieza whodunit ortodoxa con reparto coral en un entorno cerrado, con actores famosos interpretando personajes de brocha gorda, detective excéntrico y cadáver a los postres que toma la plantilla clásica para plegarla, voltearla e incluso rasgarla con habilidad papirofléxica: aquí, la identidad de quién está detrás de la muerte del adinerado patriarca de turno (Christopher Plummer) es lo de menos. Johnson es consciente de que, más allá de la diversión proporcionada por la búsqueda de pistas para resolver el crimen antes de la revelación final, los misterios de Christie funcionan gracias a dos elementos combinados: las peculiaridades de sus investigadores y una chispa de ironía que no se apaga aunque se acumulen los fiambres. Para salir victorioso de la réplica cuenta con la colaboración de una estrella cinematográfica como Daniel Craig en el papel del detective privado Benoit Blanc. Un regalo de personaje, agudo aunque quizás demasiado seguro de sí mismo para la gabardina que viste, con quien el actor inglés nos indica, como ya hiciera en «La suerte de los Logan», lo afortunados que seremos cuando se acabe su contrato como el agente 007 James Bond y pueda dedicarse exclusivamente a la comedia. Porque eso tiene que ocurrir. Craig no es el único que parece pasarlo en grande con sus frases lapidarias y monólogos existenciales apoyados en la ontología de los donuts.
El elenco de rostros conocidos rebosa talento en roles que desafían su imagen más asentada en la cultura popular prácticamente con su opuesto exacto con una Toni Collette superficial, un Michael Shannon pusilánime o un Chris Evans mala leche, hasta el punto de lamentar que no dispongan de más tiempo en pantalla para conocerlos u odiarlos mejor. Siendo justos, cada uno tiene un momento para lucirse; hasta el portentoso M. Emmet Walsh, que aparece como afectuoso al guiño del cine de los hermanos Cohen al filme «Sangre Fácil» (1984). Quien dispone de oportunidades de sobra para demostrar su talento es la bella actriz Ana de Armas. En el papel de la cuidadora del finado, la actriz cubana irradia dulzura como reticente brújula moral de la función, y la escritura de Johnson es tan sólida que hasta su más exagerada santurronería resulta enternecedora. Siendo la primera vez que Johnson filma y rueda en digital con su director de fotografía Steve Yedlin, eso no ha minado la caligrafía clásica de la puesta en escena.
El recorrido por esta mansión a lo Clued, con autómatas como en «La Huella», es meticuloso y fluido. Prácticamente como todo lo que, sin importar el grosor del presupuesto, hace este cineasta con firma y atento al punch comercial, dócil pero creativo. En un mundo de blockbusters fotocopiados, es nuestra única esperanza. Entretenimiento esponjoso, glaseado y redondo como un donut esta cinta tiene diálogos punzantes con un buen guión.
Mi personal 9 de calificación a esta cinta muy apta para fans del misterio tipo Clued, pero también del buen cine en general. Vaya por delante que estamos ante el mejor de los trabajos de un director y guionista de cuya carrera bien podría decirse que hasta la fecha sólo contaba con buenas películas. Poca broma, vaya. Pero es que, por si fuera poco, el espléndido último largometraje del cineasta Rian Johnson constituye también un añadido de lo más coherente a la filmografía de este autor, alguien que, ya desde aquellas obras anteriores a su ‘conversión Jedi’, se ha venido mostrando como un cineasta, primero, interesado fundamentalmente en los cánones genéricos; y, segundo, atraído al tiempo por la ocasional subversión de dichos códigos, aunque siempre desde la empatía hacia unos personajes creados con la mirada fija en el mundo real, sin dejarse intoxicar por la tentación ni del diseño narrativo como fin último ni de la obtención del mecanismo perfecto, ajeno al factor humano.
Es decir, por fortuna volvemos a encontrar a un creador riguroso, fascinado por los patrones dramatúrgicos, por su descodificación y por su posible metamorfosis en ideas mestizas aunque susceptibles de generar relatos arquetípicos con mensajes ungidos de universalidad, y, también, capaz de mantener casi en todo momento a raya esa poco que menos que inevitable sobre todo para los de su generación atracción posmoderna que con seguridad habría hecho menos grato el visionado de películas tan claramente concebidas por un realizador con alma cómo «Brick», «The Brothers Bloom» y «Looper». Este es un estupendo filme socarrón y liviano, pero a la vez chocantemente juicioso en su lectura social, «Entre Navajas y Secretos» sorprende a la postre con un discurso que te agarra con la guardia baja, y vuelve a certificar la capacidad de Johnson para insuflar calidez y compromiso moral a formulaciones argumentales tradicionalmente caracterizadas por su rigidez y desapego emocional; en este caso la fuerte influencia en la literatura a lo Agatha Christie y sus adaptaciones cinematográficas, variante juego de mesa con su mansión, con su familia tronada, con su matrioska cronológica, igual que anteriormente hizo con el noir existencial, el enredo de estafas y el thriller de viajes en el tiempo.
Lo mejor de esta cinta la actuación de Ana de Armas con su personaje y su interpretación. Pero con lo peor, de que su encanto lúdico en su forma eclipse la seriedad de su interesante mensaje en el fondo. Aun así esta película sobresale entre las opciones en este cierre cinematográfico de año 2019.

Lic.Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.

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