Aprovechar, Fortalecer o Destruir?

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Por: Lic. Juan Uriza Lara

México es un país rico. Tan rico, que es capaz de dar cabida a miles de extranjeros, que han venido en busca de una vida mejor. Muchas fuentes de empleo ocupadas por extranjeros; y también, muchas creadas por estos. Si algunos somos pobres, no es culpa de ningún gobierno: sino de la flojedad; falta de ambición o mediocridad de nosotros mismos.

Qué fácil es abandonarse, para que alguien te mantenga, escudado en que otros robaron.

Lo último equivale a volverte cómplice y saquear el país a través del derroche de bienes; para que te den algo, que definitivamente debe ser utilizado en brindar los servicios de calidad que se requieren para cumplir con la sociedad en general.

Si tenemos un gobierno pobre, es claro, que a largo plazo, si no es que muy corto; vamos a ser definitivamente pobres. En el reparto, anteriormente lo único que fue medianamente bueno, fue el de tierras, porque bien decía Zapata: “ La tierra es de quien la trabaja.” Aunque luego con Villa, fueron muchos que abusaron del reparto; y el latifundio y cacicazgo continuó, pero disfrazado.

Es cierto que existen zonas muy apartadas en el país, que han quedado marginadas. Y, hasta la fecha podemos darnos cuenta que siguen en el abandono.

Si se quiere darles una mejor calidad de vida a estos últimos, o a los que menos tienen. No puede entregarse dinero sin control alguno; sino que sería requisito un estudio previo, que determine la necesidad del mismo. Las mayores necesidad no están en las ciudades.

Antes se criticaban los acarreos y las despensas, porque se decía que se lucraba con las necesidades de las personas, para ganarse votos. Y hoy sucede algo similar, pero entregando dinero sin cuentas claras, a quienes por su necesidad (supuestamente), es necesario apoyar.

Indudablemente que cada gobierno ha aportado en bien del país; y, las instituciones y dependencias creadas, no son para desaparecerlas, sino para que sean fortalecidas. Porque un derroche también se traduce, cuando algo existente y necesario se echa a la basura, y para lo nuevo se tiene que hacer una inversión, mayor que la necesaria para mejorar un servicio.

Ojalá que se reflexione y se retome el rumbo. Porque no es a base de destruir las leyes y despreciar los logros, para imponer una etiqueta.

Lo hecho, hecho está y hay que aprovecharlo de una u otra forma. Y, si no está bien , entonces actuar y dejar de hablar. Porque si no se actúa, mejor es callar.

Somos Abogados Liberales Independientes!!

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