Análisis a «Pollitos en Fuga» (2000) por sus 20 años

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Por: Lic.Ernesto Lerma, titular de la columna y sección periodística.
Mi análisis personal al formidable filme de animación stop-motion «Pollitos en Fuga» («Chicken Run», Inglaterra, 2000) de los directores Nick Park y Peter Lord siendo una de las mejores peliculas por sus 20 años.
Recordamos a este gran y divertido largometraje de animación dirigido por Nick Park y Peter Lord que recientemente se acaba de confirmar una segunda parte oficial que se vera por la popular plataforma en servicio de streaming Netflix, porque ya se cumplieron 20 años de esta divertida aventura en una llamativa comedia para todo publico que fue hecha con las tradicionales técnicas del stop-motion y claymation que cuenta la historia en su trama de un valiente gallo americano que se enamora de una hermosa gallina en una granja británica. La pareja decide huir de la granja, pero ellos primero tienen que enfrentarse a la malvada granjera quien intenta mantenerlos bajo control. Los pollos deciden intentar un escape para no terminar convertidos en pasteles de carne de pollo. El dúo británico de los cineastas Park y Lord parecen haber ganado algo más que elogios en esto de hacer criaturas en plastilina y arcilla en todos estos años que han transcurrido de la cinta original. Estos dos señores de más de cuarenta años en ese tiempo, que con sus historias animadas del geniecillo Wallace y su sufrido perro Gromit supieron cautivar a la audiencia de la cadena televisiva BBC y que ganaron tres Oscar y varios premios por sus aclamados cortos de animación, no sólo tuvieron a sus pies a DreamWorks, la compañía filmica del director y productor Steven Spielberg y del ex Disney Jeffrey Katzenberg ambos coproductores de «Pollitos en Fuga», sino que con una técnica artesanal de animación cuadro por cuadro resultan un libro de sugerencias para la actual industria de la animación en Hollywood que hoy todo se vale de lo digital.
Fanáticos reconocidos de «Toy Story», inspirados en «El extraño mundo de Jack» (1993), sacudieron el tablero con la primitiva técnica conocida como stop-motion, la animación cuadro por cuadro en la que debieron filmar una por una todas las poses de los personajes. Y eso no es todo: los pacientes y talentosos de Park y Lord moldearon a las ovíparas gallinas con sus propias manos. El resultado es contundente. Fue una opera prima casera en su técnica, ejercitada en el estilo, madura y deliciosa en su tono. Basada en la cinta belica «El Gran Escape» del cineasta John Sturges, la historia de «Pollitos en Fuga» no sólo tiene puntos en común con la película protagonizada por el entrañable actor hollywoodense Steve McQueen en el año de 1963, sino que adapta situaciones y elementos clásicos de las archiconocidas películas sobre escapes y huidas de cárceles. Resulta gracioso reconocer en Rocky, el gallo von vivant, estrella de circo y antihéroe, al valiente McQueen que supo dirigir el escape de la prisión construyendo un túnel bajo tierra. Esta es una excelente cinta que tanto en forma y fondo han marcado una profunda huella en el fascinante mundo del séptimo arte.
Pero en «Pollitos en Fuga» nuestras gallinitas intentarán escapar del mal por el aire, a fuerza de ensayo y error. Todo ocurre en una siniestra granja en York, Inglaterra, allá por la década de los años cincuenta. Decenas de gallinas viven aterradas por las directivas de su ama, la Sra. Tweedy que, como si de un campo de concentración se tratara, las obliga a poner huevos en tiempo y forma, y las castiga cuando merma la producción. Es por esto que las aves se armarán de valor para atravesar aquel enorme alambrado que las separa de la libertad, e intentarán hacerlo con los medios que tienen a mano. Entonces prueban a esconderse debajo de la ropa de un espantapájaros para terminar quedando a la vista de su cínica dueña, y utilizan una botella de agua caliente como trampolín para saltar la cerca. Porque la cuestión es esa: saltar la cerca. La gallina activista es Ginger, quien arenga a sus compañeras con frases del tipo: «También tenemos cercadas las mentes». Está también el gallo anciano, que se jacta con condecoraciones como oficial del ejército en sus tareas aéreas y la férrea y voluptuosa gallina que cual Penélope teje todo el tiempo.
Pero pronto llegará el personaje estelar que a vuelo de pájaro aterriza en la granja desde el aire: Rocky, el «gallinero solitario», el yanqui que alardeará con sus técnicas de vuelo, que en el fondo hablan de su triste performance en su número circense de gallo-bala. Rocky seducirá a todas las damas emplumadas con promesas de enseñarles cómo volar para atravesar la maquiavélica cerca de alambre de púa. Con el fondo de una subtrama de romance, con el macabro plan de la Sra. Tweedy de convertir a las aves en deliciosas tartas de pollo y con un escape engorroso pero inolvidable, la historia sorprende escena tras escena, sin que decaiga la atención. Y como lo hicieron en su primer cortometraje, adonde gorilas, osos e hipopótamos discutían con los visitantes del zoológico sobre la vida en cautiverio, Park y Lord no sólo hablan de ciertas asfixias cotidianas de los hombres, sino que las muestran con un humor desopilante, sin estruendos y con múltiples niveles de lectura que permiten que chicos y grandes se rían –o sonrían– de lo uno o de lo otro. Además, quien mejor que Nick Park para mostrarnos escuadrones gallináceos: su familia tenía gallinas como mascotas y en plena adolescencia, es decir varios años antes de guardarse en el bolsillo un flamante contrato por cinco años con la compañía fílmica hollywoodense DreamWorks por el que acabo embolsandose unos 125 millones de dólares, supo trabajar en una empacadora de pollo. Cosas del destino.
Veinte años después de que «Pollitos en Fuga» se convirtiera en la película de animación stop-motion más exitosa de todos los tiempos con un récord que por cierto todavía conserva, se reveló que Aardman Animations está oficialmente trabajando en una secuela. Los detalles de la trama del proyecto cinematográfico que aun no está listo para llegar a los mercados con la empresa fílmica Aardman que está desarrollando el filme junto a StudioCanal, con la que se ha asociado en sus títulos más recientes, y Pathé, que co-financió la cinta original con DreamWorks Animation y lo distribuyó en Europa. Sam Fell, realizador de la película «ParaNorman» (2012) y «Lo Que El Agua Se Llevó» (2006), será el director, con Paul Kewley («Shaun El Cordero») a cargo de la producción. En la nueva entrega su historia en la trama se centrará en Ginger, quien ahora vive en un paraíso libre de humanos. Allí, Ginger y Rocky ponen un huevo juntos y nace su hija Molly. La niña crece rápidamente y empieza a mirar más allá de la isla. Al mismo tiempo, llegan rumores de una nueva y terrible amenaza desde tierra firme, forzando a Ginger a juntar a su tropa y poner en riesgo su propia libertad. El rodaje comenzará el año que viene y habrá que esperar a su estreno mundial para el año de 2022.
Lic.Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.

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