Se alista la inauguración, el próximo 19 de octubre, del Museo Residencia Presidencial Lázaro Cárdenas, que evocará la vida, obra y legado del primer Presidente de la historia contemporánea de México

A través del INAH también apoya el proyecto de restauración de la antigua Ermita Vasco de Quiroga y del antiguo Molino del Rey

Como una apuesta no sólo por la creación de nuevos espacios sino por el fortalecimiento y recuperación de la infraestructura ya existente, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se suma al proyecto Bosque de Chapultepec: Naturaleza y Cultura, impulsado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Gobierno de la Ciudad de México, a través del desarrollo de importantes iniciativas de recuperación de espacios de gran valor histórico y patrimonial.

Como lo ha dicho la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Alejandra Frausto Guerrero, Chapultepec tiene cerca de 800 años de convivencia con el hombre, con la civilización que se creó alrededor de él. “Es momento de construir un legado congruente con las generaciones futuras. El legado es articularlo y unirlo como concepción: desde el ajolote hasta lo más reciente del arte digital, el mamut y la instalación contemporánea, con una visión de cultura integral y mucho más abierto de las manifestaciones artísticas”.

Como parte del Complejo Cultural Los Pinos, el INAH colabora en la creación del Museo Residencia Presidencial Lázaro Cárdenas, así como en la recuperación de la antigua Ermita Vasco de Quiroga y del antiguo Molino del Rey, inmueble donde se erigirá el Cencalli-Museo del Maíz.

A inaugurarse, el próximo 19 de octubre, en el marco de las conmemoraciones por el 50 aniversario luctuoso del general Cárdenas, la Residencia Presidencial Lázaro Cárdenas será un nuevo museo de sitio, cuya adaptación corre a cargo de un equipo multidisciplinario de historiadores, diseñadores y museógrafos del INAH, quienes buscarán con su propuesta ahondar en quién era, de dónde vino y por qué se considera a Cárdenas como el primer Presidente de la historia moderna de México.

A través de 14 salas de exposición, más cuatro estaciones de consulta distribuidas en las habitaciones y los dos pisos de la antigua residencia presidencial ―fundada en 1934, en los terrenos del Rancho La Hormiga―, el público podrá interactuar no sólo con objetos históricos originales y facsimilares, documentos, fotografías y demás recursos multimedia, sino que, a través de todos ellos, conocerá a la persona que fue Cárdenas.

El discurso museográfico estará dirigido fundamentalmente a los públicos infantil y juvenil: “La intención es, por un lado, que el visitante descubra cómo un muchacho que trabajaba en una imprenta en Jiquilpan, Michoacán, llegó a ser el mejor político y Presidente de su siglo; y por el otro, hacer saber a los niños y niñas que ellos mismos pueden cambiar la historia, identificarlos desde la primera sala con aquel muchacho Cárdenas”, apunta Salvador Rueda, director del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, quien participa en el proyecto.

Para lograr lo anterior, añade Juan Manuel Garibay, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH, el recorrido integrará objetos personales ―entre ellos un facsimilar de la banda presidencial y una silla del acervo del Palacio Nacional–; mobiliarios y objetos de época; obras plásticas; fotografías y fotomurales; mapas y planos; líneas del tiempo; videos documentales; grabaciones de época; además de bases de datos con, por ejemplo, los más de dos mil decretos que el expresidente Cárdenas expidió durante su mandato.

El museo contará también con áreas de consulta documental y fototeca, de orientación al público, de comunicación educativa para desarrollar talleres y actividades didácticas, así como bodegas para colecciones y paquetería.

Si bien, señala Salvador Rueda, en Jiquilpan existe desde los años 70 un museo dedicado al general Cárdenas, este nuevo proyecto complementa aquel primer esfuerzo, al tiempo que presenta en este siglo, gracias a tecnologías de vanguardia, “al político que ha dejado la huella más honda de su actuación a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI”.

Recuperación de la antigua Ermita Vasco de Quiroga

Testimonio vivo de la historia novohispana, el proyecto de restauración de la antigua Ermita Vasco de Quiroga apoyará la recuperación y el mejoramiento social, cultural y ambiental de la Cuarta Sección del Bosque de Chapultepec, vinculándola directamente con las comunidades locales.

La iniciativa busca convertir este espacio en un recinto cultural abierto al público donde se promoverá el conocimiento sobre el pueblo de Santa Fe, fundado por Vasco de Quiroga al poniente de la Ciudad de México.

Además de ser el vestigio histórico más importante de lo que fuera el primer pueblo-hospital de la Nueva España, este lugar marcó la pauta para una serie de fundaciones enfocadas a la defensa y atención de la población indígena, por lo que su recuperación rescatará la historia del gran trabajo realizado por el erudito Gregorio López, quien a mediados del siglo XVI realizó importantes aportaciones a la medicina y a la farmacopea, con su descripción y análisis de fórmulas tradicionales empleadas para el tratamiento de enfermedades, reflejo de un conocimiento profundo de la herbolaria.

La Ermita Vasco de Quiroga ―originalmente un oratorio lejano a Santa Fe donde vivió como ermitaño el venerable Varón Gregorio López―, formó parte de un sistema mediante el cual se lograron consolidar pueblos y ciudades del centro hacia el occidente del país, principalmente en el actual territorio de Michoacán.
El proyecto, cuya ejecución estará a cargo de la Coordinación Nacional de Obras y Proyectos (CNOP) del INAH, pretende que el inmueble se convierta en un nodo cultural de la zona, para lograr posteriormente su vinculación con los tramos conservados del Acueducto y del Manantial de Santa Fe.

La intención es recuperar la interrelación entre espacio construido y áreas exteriores, con el sentido de impulsar una cultura ambiental de recuperación ecológica de los alrededores de la Ermita, mediante el rescate del uso del agua y el tratamiento de la vegetación. La intervención a escala urbana permitirá reconfigurar el espacio público en beneficio de los visitantes y la apreciación de su historia a través de este monumento histórico.

Apegado a un criterio de conservación respetuoso que evita su degradación, el proyecto preservará los elementos arquitectónicos (características, fábricas y diseños originales) y urbanos del sitio, de manera que se salvaguarden y conserven para generaciones futuras.

Rehabilitación del antiguo Molino del Rey para albergar el Cencalli-Museo del Maíz

También, dentro del Complejo Cultural Los Pinos destaca el edificio histórico conocido como Molino del Rey, construido en el siglo XVI para procesar harina de trigo, aprovechando el flujo del Río Tacubaya y la cercanía con el Acueducto de Santa Fe, del cual aún se conservan algunos tramos, a sólo unos pasos del antiguo edificio.

El rescate del Molino del Rey también estará a cargo de la CNOP y agregará valor al conjunto del Bosque de Chapultepec, ya que busca preservar un elemento patrimonial icónico en la historia de la ciudad, logrando su integración con el mejoramiento de áreas exteriores y la reconversión del uso público de todo el conjunto cultural.

Evocando sus orígenes asociados al almacenamiento y transformación de granos y, tomando en cuenta la importancia del maíz como base de nuestra alimentación, se pretende que el histórico Molino del Rey dé cabida al Cencalli-Museo del Maíz.

México concentra probablemente la mayor diversidad de especies de maíz en el mundo, con más de 60 razas, lo que sin duda lo convierte en uno de los cultivos más representativos de nuestro territorio. Es por ello que uno de los propósitos principales de este recinto será sensibilizar e informar sobre la trascendencia del maíz en la cultura alimentaria, desde las antiguas civilizaciones que lo domesticaron y emplearon como base de su alimentación, organización social y económica, hasta nuestros días.

El edificio fue vendido en el siglo XIX al general José María Rincón Gallardo, quien lo conservó por más de 10 años. Hacia 1962 sufrió diversas adaptaciones y para finales de ese siglo, funcionando aún como depósito de granos, se instalaron en su interior hornos para la fabricación de ladrillos. En 1936, el edificio quedó inmerso en los límites de la Residencia Oficial de los Pinos. A partir de entonces fue modificado para albergar oficinas al servicio de las residencias presidenciales y más tarde al servicio del Estado Mayor Presidencial.

Acorde con los valores históricos del edificio y considerando las intervenciones que ha tenido a lo largo de su historia, los trabajos que realizará el INAH en este espacio, permitirán asegurar la conservación del inmueble y lograr condiciones adecuadas para su visita pública.

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